El Teatro Nacional tiene la gran ventaja de que todo el mundo lo ve. Está en el corazón de San José desde 1897 y cientos de miles de costarricenses tienen alguna historia con el recineto. Su primer concierto, cuando se enamoró de la danza, un café al atardecer, apoyado en el alféizar de mármol. La desventaja de que todo el mundo lo vea es que, si hay un problema, el asunto se conoce muy pronto en mil rincones del país.
Eso sucedió en enero de este año, cuando se destapó el daño a las puertas centenarias del teatro y también a sus muros de piedra. Aparte de las fotos que circularon, y de los detalles de la valoración de la Dirección de Patrimonio que reveló esta revista, se precipitó una investigación todavía inconclusa y un cuestionamiento al manejo del inmueble patrimonial arquitectónico más valioso de Costa Rica —tanto, que es símbolo nacional desde 2018—.
Por mientras, el Teatro Nacional debe continuar con su nutrida agenda de música, danza y teatro, recibiendo turistas, actos oficiales y mil cosas más. A veces pareciera que nunca se apaga. Así las cosas, Revista Dominical solicitó una entrevista con la nueva directora, que asumió su rol en el gobierno de Laura Fernández Delgado, en mayo.
- ¿Cómo recibe este nuevo desafío?
- Pues en realidad muy bien, porque es una institución muy cercana a mí... profesionalmente, pero también afectivamente.
“Gran parte de mi carrera no es que se desarrolló en el teatro, sino que se desarrolló por el teatro. En mis tiempos de formación, creo que conté con personas que supieron guiarme muy bien; entre esos, pues principalmente pues doña Graciela Moreno, a la que recuerdo mucho, respeto mucho. Pero también personas que aún trabajan en el teatro, como Telémaco Martínez [coordinador del escenario], o personas que ya dejaron el teatro, pero que me enseñaron muchísimo, como Jody Steiger [exdirectora].
“Son personas que, en mi tiempo de formación, me enseñaron; entonces, cuando hablo de luces, sé de lo que estoy hablando. Cuando hablo de sonido, sé de lo que estoy hablando. Cuando hablo de la escena, sé de lo que estoy hablando. Y mi vida ha estado marcada por el escenario. De varios teatros, no solo del Nacional, pero por supuesto del Nacional, muy profundamente”.
-Doña Patricia, ¿qué es el Teatro Nacional hoy?
- Yo creo que hoy sigue siendo lo que fue desde un principio. El Teatro Nacional está en el imaginario de todos los costarricenses, incluso de los costarricenses que no lo conocen, que nunca han entrado, pero que pasan al frente o al costado y lo ven. Y saben que es algo especial.
“Entonces, sigue siendo un símbolo. Yo digo mucho que es un símbolo, pero la gente puede pensar es un símbolo por lo lindo que es, pero no exactamente.
“El teatro se construyó porque un pueblo decidió que quería ser más culto, que quería ser más educado. Y que quería tener acceso a las artes desde un punto más amplio.
“El teatro sigue siendo ese anhelo, el anhelo de un pueblo por ser un pueblo educado y culto. Y el teatro ha forjado ese ideal que vive en cada costarricense.
“Sin embargo, como usted decía, hay un desafío, que lo han reconocido todos los jerarcas anteriores, que es ese desafío de cómo hacer que la gente que no lo conoce se acerque, porque hay muchas barreras”.
- ¿Cuáles son sus planes para lograr que esas personas que no conocen el teatro, que es suyo como ciudadanos, se acerquen?
- Hace unos años, se empezó un programa que se llama Érase una vez. Este es un programa que el Ministerio de Cultura lleva a la par con el Ministerio de Educación. En ese programa, recibimos durante muchos días al año 600 niños por vez. Niños que vienen de las zonas más alejadas del país.
“Niños que vienen de escuelas y colegios de las siete provincias de frontera a frontera y que vienen al Teatro Nacional a ver una obra de teatro. Es decir, conocen el teatro, pero además se familiarizan con el teatro como expresión artística.
“Hay una serie de importantes estudios que han llevado a cabo muchas universidades, fundamentalmente en los Estados Unidos, pero también en Europa, que dicen que cuando los niños no son expuestos a las manifestaciones culturales en su edad infantil no será consumidores de arte en la edad adulta.
“Así que para mí sostener, fortalecer y mejorar con todo lo que yo pueda ese programa es una cosa decisiva. Abrir las puertas del teatro a mayor público es un reto que desde luego me toca y me toca profundamente. Estudiamos constantemente cómo podemos hacerlo, qué alianzas tenemos que formar para lograrlo y bueno, esa es parte del camino que me toca”.
- Entonces podemos esperar que de alguna manera lo lo continúe y lo fortalezca en su gestión.
- Absolutamente.
- ¿Cuál es su línea general, cuál es su visión para lo que quiere lograr en esta gestión del Teatro Nacional en términos de programación?
- Obviamente yo este año trabajo con una programación heredada. Sin embargo, esa programación no está escrita en piedra y se ha cumplido todo lo que se ha podido ir cumpliendo y se ha agregado todo lo que a mí me parece que debe ser agregado.
“Con respecto a la programación, yo tengo un criterio. Mi criterio es el equilibrio. Tal vez porque yo vengo del mundo del ballet y del mundo de la danza. Para mí el equilibrio es sumamente importante. Entonces, yo encuentro una programación que tiene cosas buenas y cosas para mí, para mi criterio, por mejorar.
“Por ejemplo, una cosa que se ha incorporado a la programación del teatro que me encanta, me encanta y voy a seguir y lo voy a fortalecer, es la parte de literatura.
“Usted no sabe la riqueza literaria con la que yo me encuentro cuando empiezo a asistir a los miércoles literarios del teatro. Es impresionante en todos los campos, en la poesía, en la dramaturgia, en en la escritura, en la prosa, en todo (...).
“El teatro es la casa de la Orquesta Sinfónica Nacional. Al año hay 12 conciertos dobles, son 24 conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional que son en un espacio que ya es fijo, es lo primero que se programa.
“Pero ahora tenemos también el programa de Érase una vez, además tenemos los programas de la Escuela de Música de la UCR y de la Sinfónica de Heredia. Entonces, musicalmente nosotros estamos fuertes. Pero ¿qué pasa con la danza? ¿Qué pasa con el teatro en sí en formato un poco más grande? Lo que quisiera es encontrar un equilibrio un poco más grande en la programación”.
“También hay otro equilibrio que es muy importante, lo nacional y lo internacional, porque en arte no hay que diferencias, en el arte no hay fronteras”.
- ¿Cuál es su visión en términos de acceso, que es algo que el gobierno anterior y este, su continuidad, han dicho mucho? Abrir o facilitar el acceso para que artistas puedan acceder a la sala principal y a la Vargas Calvo, para poder presentar sus proyectos: ¿cuál es su visión con respecto a eso? ¿Cómo se pueden ampliar las oportunidades?
- Yo creo que el teatro tiene un sistema muy bueno. Hay tres maneras de entrar al teatro. Se puede puede entrar alquilando el teatro, se puede entrar en coproducción con el teatro, se puede entrar en donación con el teatro.
“Sí tenemos un límite y es que el año tiene 365 días. Y ese es un límite que es un límite temporal real. Si yo le le enseño la programación hay hasta tres diferentes cosas por día.
“Es decir, el teatro ha hecho un esfuerzo por ampliar el tiempo escénico, ¿verdad? Pero ampliar el tiempo escénico quiere decir también tomar en cuenta el montaje, porque el montaje es tiempo también.
“¿A qué hora se ensaya la danza, a qué hora se ensaya la orquesta, a qué hora se ensaya lo demás? Ese es un factor. No es que hay que programar únicamente el espectáculo en sí o la función en sí, hay que programar el tiempo de ensayo.
“Yo creo que tengo una enorme ventaja porque el equipo con el que trabajo, por ejemplo, el equipo de de promoción cultural, que se encarga mucho de eso, es un equipo que ya tiene bastante experiencia y entonces maneja ese tipo de cosas. Yo diría que lo maneja muy bien. Y el equipo de escenario es un equipo también muy consolidado. Así que nos garantizamos que la gente salga muy contenta.
“(...) También creo que el teatro está bien apertrechado. Tiene unos equipos muy modernos, muy buenos y también pues sigue conservando algunos un poquito más viejitos, pero que son un backup para para todo lo que necesitamos. Es decir, las cosas aquí tienen desgastes, se usan".
- Hay una cosa muy particular del teatro y usted lo sabe muy bien, pues ya lo mencionó incluso a algunos de nombre. (El Teatro Nacional) es la mejor escuela para gente que trabaja en tramoya, en escenografía, en iluminación, etcétera. Y una preocupación latente, ahí como que está en el aire, es quién va a formar a la próxima generación. ¿Eso es algo que le preocupa, que le interesa?
- A mí sí me preocupa. Sí me preocupa y me preocupa mucho. Aquí entramos ya en otro tema. Es el tema de que el teatro es un edificio patrimonial. Y por ejemplo, el telar del teatro, la tramoya, todo también es patrimonial. El manejo manual de ese telar es algo que me preocupa mucho.
“Porque, por supuesto, ahora estamos acostumbrados a las barras contrapesadas, a los teletones contrapesados, y usted aprieta el botón y esta eh barra sube y usted lo aprieta para acá y en la barra baja, pero en el teatro hay cosas que son manuales y van a seguir siendo manuales. Así que yo creo que un programa de aprendizaje es algo que está en el tapete, que tenemos que valorar, que tenemos que hacer.
“Ayer me despedí de un director de escena que considero de lo mejor y que conozco además muy bien, que quiero mucho, que quería mucho y quiero mucho, pero él se retira y tuvo la generosidad de estar trabajando con el nuevo director de escena los últimos dos meses y medio, para que el relevo de un puesto tan importante no sea un trauma, no se convierta en un trauma. Yo creo que ese es el camino”.
- Ya lo mencionó: el teatro es un edificio patrimonial y como bien sabemos, público y notorio, hubo una crisis reciente. ¿Cómo va la investigación que anunció el señor ministro sobre lo que pasó? Que había dado un plazo de dos meses y ya están ampliamente superados los dos meses.
- Yo, el proceso le puedo decir está abierto, ¿verdad? El proceso está abierto, la investigación sigue.
- O sea, no se cumplieron los dos meses de plazo que dijo (el ministro)...
- Yo no estoy al tanto de eso, pero además, aunque estuviera al tanto, por estar abierto el proceso, yo no me puedo referir a él. Yo me puedo referir a otras cosas de esto, pero mientras está en investigación no es correcto que yo me refiera a esto.
“Por otro lado, no es una cosa de la que estoy absolutamente en la que estoy absolutamente inmersa porque yo llegué después y entonces he tenido que ir jalando las cosas, leyendo los informes... buscando un espacio temporal para hacer mi propia conclusión...
“Y seguir, continuar... Porque aquí en este teatro, la parte de conservación es una cosa de todos los días. O sea, el edificio es patrimonial. La tramoya es patrimonial. Entonces no hay manera de que yo me escape de eso... Vamos a ver esto y vamos a ver aquello y ahora estamos limpiando la estatua tal, la escultura tal y ahora estamos repasando esas cosas, créame que estoy encima”.
- Bueno, ¿cuál es su valoración de lo que ocurrió?
- Pues lo que ocurrió no debió haber ocurrido. Es mi valoración, pero como le digo, yo no puedo referirme al asunto.
- Le tengo que preguntar también por un asunto relacionado con este tema que tiene que ver con la transparencia. Como usted debe saber, ‘La Nación’ tuvo que interponer un recurso de amparo para que nos dieran las actas y, de hecho, hay una solicitud de actas que se hizo, creo que en marzo, y no nos las han entregado (se entregaron cinco días después de la entrevista). ¿A usted le parece adecuado...
- No, no, viera que las actas se entregaron. Además todas las actas del teatro a este momento están al día (...).
- ¿A usted le parece adecuado que la junta directiva se niegue a entregar las actas de sus sesiones?
- Mire, yo estoy en el consejo directivo y nunca he visto eso. (...) Por lo menos desde que yo estoy aquí nunca se ha tomado una decisión de que no se entrega una acta.
- ¿A usted le parece adecuado que los procesos internos del Teatro Nacional no se comuniquen al público?
- Depende, yo creo que hay cosas que vamos a ver. Yo creo que todas las cosas esta es una institución pública, yo creo que las cosas deben salir. Pero ¿quién la saca y cómo la saca? Eso es otra cosa. Si usted me dice de un documento... Pero si lo que vamos a tratar es... vamos a ver, no todo el mundo tiene que estar al tanto de lo que sucede en el teatro.
“El teatro tiene un equipo de más de 130 personas y unos trabajan en esto, otros en esto, otros en esto, en otros en esto, no todo el mundo está al tanto. o Una cosa es dar una opinión y otra cosa es sentar cátedra sobre algo”.
- O sea, ¿está en desacuerdo con las denuncias ciudadanas que se hicieron sobre el maltrato de las puertas y los muros?
- No, absolutamente no. Ahora, lo de los muros, yo viera que he estado haciendo un recorrido todos los días al llegar al teatro y le voy a decir una cosa. El Teatro Nacional puede tener mucho control de muchas cosas, pero el Teatro Nacional no puede controlar, y usted me disculpa lo que voy a decir, a los borrachos de San José, porque un borracho dejó el carro incrustado dentro del muro (...) Ese carro se metió tan bien metido que rompió esa columna".
- El deterioro, como usted bien dice, es una cosa natural por la ubicación del teatro. En ese sentido, ¿cuáles son sus planes?
- Eso está provisional, porque esa columna hay que chorrearla, es una columna de hierro forjado. Entonces, creo que estamos cerca de poder poner la que la que corresponde, ¿verdad? Pero la gente tiene que saber y entender que va a ser una réplica porque la original se la llevaron en banda.
- Con respecto a este problema que hubo, esta crisis generó mucha desconfianza de parte de la ciudadanía. ¿Cómo quiere usted lograr que la gente vuelva a tener confianza en que el Teatro Nacional se está manejando adecuadamente?
- Con el trabajo y con los resultados del trabajo. Es la única manera de de volver a ganar la confianza.

- ¿Y cuáles son sus planes en términos de justamente de conservación y de protección del del inmenso valor patrimonial que tiene el el teatro?
- Primero yo quiero decirle que en los últimos 15 años ha disminuido el personal de patrimonio. Y no es que ha disminuido, es que han disminuido los especialistas. Entonces a mí me parece que hay que fortalecer ese departamento.
“Porque como le digo, el teatro es todo. El teatro no es este muro y aquel muro... El teatro es todo (...) Yo quisiera que ese departamento se fortalezca. Como en este momento yo no tengo esa posibilidad, me estoy amparando también en Patrimonio, que es otra dependencia del ministerio. Y créame que estamos haciendo una labor conjunta porque pensamos que lo amerita.
“Su director ha venido varias veces al teatro. Yo le he explicado cuáles son mis preocupaciones principales. Y es así como las cosas funcionan cuando los equipos trabajan juntos. Tengo esperanza de que podamos trabajar de una manera adecuada y, a través de ese trabajo, reconquistar la confianza de la ciudadanía“.
- El teatro, más allá de de, por supuesto, su inmenso valor artístico para costarricenses, es uno de los puntos turísticos más relevantes de la ciudad.
- Es así.
- ¿Qué planea con respecto a la atención de ese gran flujo turístico extranjero que visita el Teatro Nacional, cuáles son algunas de las mejoras que desea plantear para la experiencia de los turistas?
- Bueno, estoy trabajando en un proyecto para las guías, para que las visitas guiadas no sean demasiado espaciadas y para que haya un sistema electrónico más eficiente. Es un flujo grande.
“Hay una parte de ese flujo que viene en excursión y vienen con su guía y todo el mundo es ordenado (...). Pero hay un turista que no, que no puede llegar a la hora en que sale la visita guiada, que llegó a la hora que sea, que decidió venir a ver algo que se está presentando en el teatro y se vino una hora antes a ver si puede conocer el teatro. Esa atención a ese público hay que darla. Bueno, uno de mis proyectos es ese (el de las guías digitales)”.
- ¿Cuál es su rincón preferido del teatro?
- ¿Mi rincón preferido del teatro?
- El mío es el salón de fumadores de arriba.
- Es uno de mis rincones favoritos, sí pero le voy a decir: en el segundo piso y en el primero, pero en el segundo especialmente, hay baños, haybaños de hombres, baños de mujeres, pero también hay tocador. Hay un tocador para las damas.
“De niña, cuando yo venía con mi papá siempre corría al tocador de damas y me sentaba en esos muebles tan bonitos entre esas cortinas. Me soñaba en el teatro y me soñaba en un palacio. Ese tocador sigue siendo uno de mis rincones favoritos”.






