Cuando Mariangel Martínez, de 32 años, se interesó en formar parte del Comité Cantonal de la Persona Joven en Desamparados, completó el primer paso que requería la municipalidad: inscribir a su organización, Tawfiq Al Islam, como religiosa. Sin saberlo, su validez llegaría a ser discutida en el Concejo Municipal y, en paralelo, se convertiría en un punto álgido de discusión sobre la libertad religiosa en Costa Rica.
Hace dos semanas, la regidora María Isabel Llamas Echeverría presentó una moción para rechazar su inscripción, alegando que el domicilio de la agrupación estaba en Santo Domingo de Heredia y no en Desamparados. A su vez, dijo que “era responsabilidad de los cristianos alzar la voz”.
“Estamos en un país de denominación cristiana, y es así le guste a quien le guste”, aseveró Llamas en el Concejo. “Con este tema no me voy a quedar callada por que es mi deber como cristiana (...). Jesús dijo: ‘Yo soy el camino de la verdad y la vida’. Solo hay un camino y es Jesús, no es Alá”.
Pese a que esta moción fue rechazada, la inscripción de Tawfiq sigue en curso, y en redes sociales continúan circulando comentarios polarizantes sobre el islamismo.
Revista Dominical intentó conversar con Llamas, pero al cierre de esta edición impresa no contestó los correos electrónicos que le fueron enviados.
Empezar por un café
Tomándose un café, y portando un hijab negro que solo revela sus ojos y con un pendiente de Louis Vuitton al costado, Martínez cuenta que, en la convocatoria de la municipalidad, no se establecía que la organización debía estar inscrita en Desamparados. Y porque quiere participar en el Comité, y conocer la dinámica de los jóvenes en el cantón, se animó a intentarlo. Por ahora, se mantiene a la espera del dictamen municipal.
Martínez, integrante, fundadora y editora de Tawfiq, no tiene redes sociales. Así que puede resultar ajena a los cientos de comentarios que criticaron y rechazaron su postulación, por tratarse de una organización musulmana dentro del seno comunal.
Es parte de lo que vive, junto a las otras cuatro integrantes de Tawfiq, por vivir su fe. Ellas, que la escuchan atentas, se ríen cuando narra que la gente la detiene en la calle para preguntarle si es tica, si el esposo le exigir andar tapada y por qué habla tan bien el español.
En 2022, cuando ya llevaba siete años practicando el islam, Martínez encontró en las conversaciones que sostenía con otras tres mujeres musulmanas conversas —en relación a las prácticas religiosas—, la necesidad de organizarse para aportar a su comunidad.
“Como buenas ticas que somos, empezamos a reunirnos en la tarde a tomar café”, comenta Martínez, ingeniera civil de profesión, sobre el origen de Tawfiq. El punto en común, más allá de las bases del Corán, fue la transmisión del conocimiento que, aseguran, les facilita la religión.
De allí fue fácil encontrar su foco: generar comunidad para los musulmanes conversos y, a la vez, informar a costarricenses ajenos a la religión.
“Ahora con el Internet hay demasiada información por todos lados, pero no quiere decir que toda la información sea correcta (...). Empezamos los sábados a reunirnos, siempre para comer (risas). Y para enseñar a los niños de las hermanas más allegadas de la comunidad y a nosotras mismas. Entre nosotras empezamos a dar clases”, añade Martínez.
Sus talleres, presenciales y virtuales, se refieren al islam, que en árabe significa “paz”. Desde su raíz, se entiende como el acto de “alcanzar un estadio de paz interior mediante la sumisión a las enseñanzas de Allah (Alá, Dios)”, según explica la organización.
Acostumbradas a ser detenidas en la calle y a ser observadas con frecuencia, las cinco mujeres que hoy integran Tawfiq cargan en sus bolsos panfletos informativos sobre la comunidad musulmana, sus ritos de adoración y lo que creen sobre la vida después de la muerte, así como la posición religiosa ante los los derechos humanos y el “estatus” de la mujer.
Cuando no logran coincidir en el hogar de Mariangel, que opera como su punto de encuentro, porque cada una responde a su trabajo y su propio ajetreo, se reúnen en las mezquitas. En esos centros de adoración -solo hay tres en Costa Rica-, profesan su religión en un país mayoritariamente cristiano, que carga con ideas preconcebidas de las religiones orientales.
Nuestra misión es practicar y presentar el Islam proporcionando actividades religiosas, educativas y sociales para la comunidad y y trabajar activamente en la difusión del Islam en el país, promover el bienestar de la familia y de las personas brindando apoyo a la comunidad musulmana de Costa Rica en los diferentes aspectos de la vida
— Mariangel Martínez, fundadora de Tawfiq Al Islam
Islam vs. Estado Islámico
Al hablar sobre los ataques del 7 de octubre de 2023 en Tel Aviv, orquestrados por el grupo islamista Hamás en respuesta a la guerra que Israel ha sostenido en Palestina, las integrantes de Tawfiq se mantienen serenas.
Mariangel, por su parte, asegura desconocer estos hechos, por lo que prefiere no referirse. Pero otra de las integrantes del grupo, Jeannette Rodríguez, no titubea en separar al islam del Estado Islámico, y al conflicto sociopolítico en Gaza de la religión.
“El islam no tiene nada que ver con el terrorismo. De hecho, se nos ha dicho en el Corán: ‘Quien salve una vida es como si salvara toda la humanidad y quien mate una persona es como si matara toda la humanidad’”, asevera Rodríguez.
“Lo otro es que suelen asociar al islam a un grupo, a una etnia o a un país específico. La gente, automáticamente, piensa en un grupo étnico cuando el islam no lo tiene”.
Entonces refuerza los pilares de su fe: practicar la caridad; adorar a Dios, único creador del universo; creer en el decreto de Allah, en Jesús como profeta, los ángeles, los mensajeros y el día del juicio final.
Coincidir con el cristianismo
Antes de la polémica por la inscripción en la municipalidad, Martínez participó en la Feria del Libro con Tawfiq, a raíz de su libro como Las Normas de Comportamiento en la Oración, publicado junto con la Editorial Máktaba (Colombia).
Fue bonito, asegura, brindar un espacio para que las personas musulmanas pudieran adquirir libros y encontrar información de la religión, así como coincidir con editores de otros géneros y formatos. Es como un ciclo, dice, porque ha disfrutado de la lectura desde su infancia, y uno de sus sueños es tener una biblioteca gigante en casa.
Al venir de un hogar católico, sentía que sus incógnitas sobre la espiritualidad no eran atendidas, pero en su religión actual ha aprendido que “todo tiene respuesta”.
“La lógica me decía que Dios existe. Ahora, el quién es Dios y cómo es Dios es lo que no lograba encontrar la respuesta (...). Luego encontré una narración donde se decía que el profeta Salalah Ali Salam dijo que la búsqueda del conocimiento es obligatoria para todo musulmán, hombre o mujer. Me atrapó porque venía de una tradición en la que cuando si uno preguntaba, le decían: ‘Porque sí. Crea porque sí’”.
En ello coincide Eugenia Cerdas, también musulmana conversa. Al pasar del cristianismo al islam, encontró similitudes y otros aspectos poco conocidos, como que las mujeres utilizan el hijab por el rol que ocupa la Virgen María en el Corán, uno de prestigio como madre de Jesús.
“Ella era una mujer virtuosa que utilizaba velo. Ella se cubría la cabeza. De hecho, el uso del velo está regulado en el Corán y también en la Biblia. Y ella al tener una posición de privilegio y un role model en el islam, la mujer musulmana la ve a ella como un rol a seguir. Una mujer virtuosa que queda sometida y obediente a Dios”, explica.
Mientras se resuelve si Tawfiq será admitida como organización religiosa para que Martínez pueda formar parte del Comité Cantonal de la Persona Joven en Desamparados, estas mujeres buscan mantener la buena convivencia, dentro y fuera de su comunidad.