Revista Dominical

Manos de maíz, barro y fuego

La espalda arde por el calor que transpiran las paredes del horno fabricado con receta chorotega: tierra negra para podrir, cal y boñiga de vaca.

Felipa Chavarría moldea con sus manos cientos de rosquillas que irán a parar a la panza hirviente del horno de barro. Es un ritual diario aprendido de su abuela, Francisca Romana, hace más de medio siglo. La abuela le enseñó que aquella masa de maíz se respeta y acariña .

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