Revista Dominical

Historia de una amistad inolvidable y muy josefina

Remembranza de la ciudad de San José de principios de los años 40, desde las vivencias de dos niñas que, hace 76 años, se graduaron del sexto grado de la escuela Juan Rafael Mora Porras

Corría el mes de marzo de 1940 y un par de avispadas niñas casi no habían podido conciliar el sueño. Desde temprano, ambas estaban listas para asistir a su primer día de clases.

Con sus uniformes aplanchaditos, zapatos limpios, bultos listos y repletas de ilusión; se apresuraron a caminar el kilómetro y medio de sus casas en Barrio Cuba, tomaron la calle 20, cruzaron la línea del tren y pasaron por el Barrio Bolívar.

Luego, las niñas subieron la cuesta de El Bebedero, cruzaron la avenida 10, tomaron la acera del Cementerio Extranjero, recorrieron el Barrio Santa Lucía, pasaron por el costado oeste del Hospital San Juan de Dios hasta el Paseo Colon -la vía más elegante del país- y brincaron sobre la línea del tranvía. Finalmente, caminaron una cuadra al oeste y les quedó de frente la imponente y hermosa escuela donde todo era grande, muy grande.

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