Revista Dominical

Gentrificación, así es el fenómeno que está asfixiando a Costa Rica

Es irónico, pero fue Bad Bunny el que nos puso a conversar sobre una realidad que no queríamos reconocer en voz alta: en la costa pacífica de Costa Rica el español pierde el pulso con el inglés y el costo de la vida se hace impagable para las poblaciones locales. ¿Cómo llegamos a este punto y qué se puede hacer?

Gentrificación, Playas, Territorios
Los expertos consideran que falta mucho control para evitar que esta tendencia se siga incrementando en Costa Rica. Alonso Tenorio

“Se oye al jíbaro llorando, otro más que se marchó. No quería irse pa’ Orlando, pero el corrupto lo echó (...). Quieren quitarme el río y también la playa. Quieren el barrio mío y que abuelita se vaya”.

Lo que le pasó a Hawaii, una de las más recientes y virales canciones del puertorriqueño Bad Bunny, puso un tema como nunca antes sobre las mesas de conversación en Latinoamérica: la gentrificación en las zonas costeras y localidades turísticas, donde cada vez son más las personas provenientes de Europa y Norteamérica que se asientan.

La gentrificación no es algo nuevo, para nada. Sin embargo, la velocidad con la que el fenómeno se ha asentado en las playas de Costa Rica, en los últimos años, ha hecho que varios distritos de Guanacaste y Puntarenas, principalmente, ya no guarden relación con la imagen que les conocíamos. No le estamos contando nada que no sepa, usted seguramente ya lo ha experimentado al pasar por Tamarindo, Santa Teresa, Flamingo, Nosara o Manuel Antonio, donde el comercio y los servicios están muy enfocados en el visitante foráneo y el español pierde el pulso frente al inglés como el idioma predominante.

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