Revista Dominical

Especial 70 años de tragedias: Huracán Juana, 1988

Limón se transformó en pueblo fantasma, mientras vientos de 80 kilómetros por hora recorrían la ciudad desolada

60 ancianos que se encontraban en el asilo Víctor Casco, en Limón, fueron trasladados al Carlos María Ulloa y al hospital geriátrico  Raúl Blanco Cervantes, en San José. Los comerciantes de Limón colocaron latas de zinc o láminas de “plywood” en ventanas y puertas para protegerse de la furia del huracán.
60 ancianos que se encontraban en el asilo Víctor Casco, en Limón, fueron trasladados al Carlos María Ulloa y al hospital geriátrico Raúl Blanco Cervantes, en San José. Los comerciantes de Limón colocaron latas de zinc o láminas de “plywood” en ventanas y puertas para protegerse de la furia del huracán.
60 ancianos que se encontraban en el asilo Víctor Casco, en Limón, fueron trasladados al Carlos María Ulloa y al hospital geriátrico Raúl Blanco Cervantes, en San José. Los comerciantes de Limón colocaron latas de zinc o láminas de “plywood” en ventanas y puertas para protegerse de la furia del huracán.

La tapa del periódico del martes 18 de octubre de 1988 anunciaba que “Una fuerte tormenta afectará al país”.

Los expertos aseguraron que estaba por llegar una tormenta tropical, así que le advirtieron al pueblo que “se preparara con botellas con agua para beber, con los autos llenos con gasolina, que protegiera las ventanas con tablas, y que tuvieran a mano una radio con baterías”, de acuerdo con una nota que publicó ese día La Nación .

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