Revista Dominical

Especial 70 años de tragedias: Huracán alma, 2008

Bajo el agua quedaron cementerios, hogares, cultivos, y recuerdos pertenecientes a toda una comunidad

El cantón puntarenense  de Parrita sufrió las peores inundaciones que los vecinos presenciaron en 50 años. Los torrenciales aguaceros que azotaron la región obligaron a las autoridades a abrir cinco albergues. En total, 900 personas fueron reubicadas en los refugios, 150 viviendas quedaron totalmente destruidas, y el servicio telefónico quedó inservible.
El cantón puntarenense de Parrita sufrió las peores inundaciones que los vecinos presenciaron en 50 años. Los torrenciales aguaceros que azotaron la región obligaron a las autoridades a abrir cinco albergues. En total, 900 personas fueron reubicadas en los refugios, 150 viviendas quedaron totalmente destruidas, y el servicio telefónico quedó inservible.
El cantón puntarenense de Parrita sufrió las peores inundaciones que los vecinos presenciaron en 50 años. Los torrenciales aguaceros que azotaron la región obligaron a las autoridades a abrir cinco albergues. En total, 900 personas fueron reubicadas en los refugios, 150 viviendas quedaron totalmente destruidas, y el servicio telefónico quedó inservible.

Una tormenta; 1.000 casas dañadas, y al menos 5.400 damnificados en todo el país. Este fue el resultado que nos dejó Alma, la primera tormenta tropical que nació en el Pacífico tico.

El fenómeno inusual afectó principalmente a las poblaciones costeras de Puntarenas y Guanacaste. Alma se desató en la tarde del miércoles 30 de mayo, y al llegar el viernes ya había dejado graves daños en viviendas, carreteras, cultivos, y el suministro de electricidad y agua potable.

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