Revista Dominical

El éxodo que nunca termina

En el otoño de sus vidas, un grupo de adultos mayores desbordan sus reflexiones en diversos talleres literarios. Estos son algunos de sus testimonios, relatados por don Francisco, quien a diario lucha por convivir con sus episodios de demencia

Los talleres literarios para adultos mayores son agentes silenciosos contra la depresión y la soledad.
Los talleres literarios para adultos mayores son agentes silenciosos contra la depresión y la soledad. Albert Marín
Los talleres literarios para adultos mayores son agentes silenciosos contra la depresión y la soledad. (Albert Marín)

"Yo creí que en Heredia habitaban elefantes. Fue un pensamiento un poco extraño porque llevaba treinta años de haberme mudado de la capital. Asomé mi rostro por las calles de Jardines de Santa Lucía y todo estaba igual que siempre. Cuando el sonido de los elefantes se acompañó del de las sierras, y comencé a sentir agujas en los ojos, supe que todo estuvo en mi mente.

Mi nombre es Francisco Javier Pérez Hidalgo, tengo 67 años y en mi mente orbita un sufrimiento: amor por la literatura. Lo sufro porque no debería sentarme a escribir a sabiendas de mi enfermedad: una demencia por cuerpos de Lewy que inhibe mis fuerzas motoras y me debilitará hasta que ya no pueda manejarme. Al menos eso es lo que cuentan los médicos.

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