Revista Dominical

¡Corrió solo y llegó segundo!

En 1988, el dictador Augusto Pinochet convocó a un plebiscito con el fin de que los chilenos ratificaran la continuación de su mandato; sin embargo, lo perdió. Casi el 60% de los votantes le <b>DIJO NO A LA DICTADURA </b> en un acto que le devolvió la democracia a Chile.

En los días previos   al plebiscito, la efervescencia en Santiago fue la tónica. Se sucedieron manifestaciones de uno y otro bando, incluso con la intervención de las fuerzas policiales. El día de la votación, el dictador sorprendió a todos al llegar a las urnas sin uniforme, probablemente uno de sus últimos recursos para conseguir votos.  |  FOTO: CORBIS PARA LA NACIÓN
En los días previos al plebiscito, la efervescencia en Santiago fue la tónica. Se sucedieron manifestaciones de uno y otro bando, incluso con la intervención de las fuerzas policiales. El día de la votación, el dictador sorprendió a todos al llegar a las urnas sin uniforme, probablemente uno de sus últimos recursos para conseguir votos. | FOTO: CORBIS PARA LA NACIÓN Diego Goldberg
En los días previos al plebiscito, la efervescencia en Santiago fue la tónica. Se sucedieron manifestaciones de uno y otro bando, incluso con la intervención de las fuerzas policiales. El día de la votación, el dictador sorprendió a todos al llegar a las urnas sin uniforme, probablemente uno de sus últimos recursos para conseguir votos. | FOTO: CORBIS PARA LA NACIÓN (Diego Goldberg)

Inolvidable. Solo algunos días después del plebiscito del 5 de octubre de 1988 que acabó con la dictadura de Augusto Pinochet, y en medio de una algarabía algo incrédula y desde luego cargada de miedo, el emblemático diario chileno Fortín Mapocho tituló: “¡Corrió solo y llegó segundo!”. Así se retrataba uno de los capítulos más épicos de la historia de Chile: la derrota en las urnas de una de las dictaduras más crueles de América Latina.

Esa portada evidenció el freno al intento del dictador de perpetuarse en el poder otros ocho años. Los chilenos votamos mayoritariamente NO en un plebiscito que Pinochet se vio forzado a convocar ante la presión internacional que reclamaba el carácter legal de su gobierno. Quince años antes, los militares bajo su mando habían asaltado el palacio presidencial de La Moneda interrumpiendo más de 160 años de vida republicana.

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