Revista Dominical

Adolfo Kaminsky: El falsificador de sí mismo

De 1943 a 1971, Adolfo Kaminsky falsificó miles de documentos para docenas de movimientos. Esta es la historia del hombre discreto que nunca cobró un centavo por ayudar a una causa justa.

En este retrato  de noviembre del 2012, Kaminsky, fotógrafo francés nacido en Argentina y de familia judía, posa con su cámara.  Foto: JOEL SAGET, AFP
En este retrato de noviembre del 2012, Kaminsky, fotógrafo francés nacido en Argentina y de familia judía, posa con su cámara. Foto: JOEL SAGET, AFP JOEL SAGET
En esta imagen del 2012 Kaminsky posa junto a su hija, Sarah, quien escribió un libro sobre sus andanzas por diferentes países. (Adolfo Kaminsky)

Antes de llamarse Julien Keller, Georges Vernet o Adrian Leconte, el falsificador usó el nombre que le dio su madre. A los 15 años, cuando era otro adolescente más en la Francia de 1940, vivía con su familia en el poblado galo de Vire y trabajaba ensamblando comandos de avión. Esos fueron los buenos tiempos.

Luego llegaron panzers alemanes y refugiados de Bélgica y el norte de Francia, hasta que un buen día cerró su fábrica. Cuando abrió de nuevo, empezó a producir para los alemanes y adoptó la prohibición de emplear judíos. “Judíos éramos solo dos. Pablo y yo fuimos echados”, recuerda Adolfo Kaminsky, ahora de 87 años.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌