Adiós a Nueva Década: lectores despiden la librería que marcó sus vidas
En Nueva Década, la librería familiar de San Pedro, hubo ediciones perseguidas durante años, besos robados entre estantes y centenares de clientes que hoy se preparan para despedirla
Tras más de 46 años de servicio continuo ofreciendo la venta de libros en San Pedro de Montes de Oca, la Librería Nueva Década cierra sus puertas de manera definitiva. Alonso Tenorio
Allí podía entrar buscando un libro y terminaba encontrando algo más... Podía ser una conversación, un amigo y, sobre todo, un recuerdo. En Nueva Década, la librería de San Pedro que durante 46 años abrió sus puertas a lectores de distintas generaciones, esa fue la constante: saber estar en un lugar especial.
Esta librería de San Pedro tristemente anunció su cierre el 21 de octubre pasado, justo en su aniversario número 46. Allí, sobre un piso de madera que crujía, entre estantes repletos y títulos que parecían multiplicarse hasta las puertas, muchos aprendieron a buscar, disfrutar y desear libros.
El politólogo y analista Gustavo Román Jacobo nació en 1979, poco antes que el nacimiento de la librería, y comenzó a visitarla en 1998, cuando ingresó a la universidad.
Tatiana Montecinos, administradora de Nueva Década (derecha), posa junto con Cristina Guerrero, quien trabajó 30 años allí. (Alonso Tenorio/Atenorio)
“Tarde tras tarde iba a rumiar sus libros, a codiciarlos, hasta que, tras varios meses de ahorro, podía comprar alguno y posponer los demás para posteriores garrotazos a mi exiguo salario”, recuerda.
Durante casi tres décadas regresó con frecuencia, con el encanto de aquella luz tenue y la emisora de música de los años ochenta, pero para él lo más valioso era que Nueva Década tenía libreros: personas que conocían las obras, recordaban a sus clientes y podían conversar con ellos sobre sus lecturas.
El analista guarda especialmente el recuerdo de un encuentro ocurrido hace un año, cuando atravesaba un momento difícil por los ataques personales que recibía. Al salir de una entrevista en Radio U, don Eduardo Montecinos (propietario) lo esperaba para conversar. Román Jacobo prefiere reservarse aquellas palabras, pero asegura que nunca las olvidará.
“Viejos recios como él, que han vivido y visto tanto, no malbaratan sus palabras de afecto y apoyo... Entre tantos recuerdos, el cierre de Nueva Década es un símbolo del ocaso de lo que alguna vez fue Costa Rica”.
Más memorias
Los estantes de Nueva Década guardaban títulos especializados, lecturas inesperadas y libros al alcance de estudiantes y otros lectores. (Facebook/Facebook)
Para Pablo Rojas, director del Centro Cultural de San José, Nueva Década guarda secretos. Una vez convenció a una muchacha de darle un beso después de recomendarle un libro del poeta chileno Vicente Huidobro. En otra ocasión, compró volúmenes de Borges en las cuidadas ediciones de Alianza Editorial con el dinero que ahorraba de los pasajes de autobús.
Su primer ensayo también llegó de Nueva Década: un pequeño libro sobre ecología que encontró en una caja de ejemplares a 500 colones y que necesitaba para escribir un artículo.
“Ahí, sobre el inestable piso de madera, ausculté miles de lomos, leí todos los poemas que no podía comprar”, recuerda. Rojas incluso encontró joyas en la librería hasta el mes anterior al anuncio de cierre. “Ahí pasé muchas horas felices... Pasan las librerías, pero algunas deberían sobrevivirnos. Una pena. Gracias, gracias, gracias por todo Nueva Década”.
Miles de libros habitaron la librería, fueran de psicología, política, filosofía, humanidades... (Alonso Tenorio/Atenorio)
El editor y escritor José Chacón conoció Nueva Década cuando estudiaba teología y periodismo y trabajaba en una pizzería cerca de la Calle de la Amargura. El recuerda que gastaba lo poco que ganaba en libros y frecuentaba varias librerías, entre ellas Macondo, Claraluna y Nueva Década.
Esta última tenía un rincón especial: un cuartito al fondo, algo escondido, donde encontraba editoriales como Herder, Trotta y BAC. “Allí podía pasar horas revisando títulos y, cuando el dinero no alcanzaba, apartaba libros para pagarlos poco a poco”, rememora.
La Librería Nueva Década se convirtió en ícono de San Pedro. (Facebook/Facebook)
Uno de aquellos ejemplares fue Guía de perplejos, de Maimónides, publicado por Trotta. Chacón todavía recuerda la compra, así como la librera llamada Cristina que parecía saber dónde estaba cada libro, por raro que fuera, y que además conocía su contenido.
Esa memoria dice mucho de lo que distinguía a Nueva Década. No bastaba con tener miles de títulos: también importaba quién podía encontrarlos, recomendarlos y conversar sobre ellos.
Durante 46 años, la librería familiar reunió esas experiencias en San Pedro. Su catálogo especializado, sus libros a precios accesibles y su feria permanente al aire libre acercaron la lectura a personas que no siempre podían comprar novedades o recorrer otros establecimientos.
“Ha habido poco fomento a la lectura por parte del gobierno a impulsar programas de lectura, además la virtualidad de clases afectó... Por más que quisimos, ya en este momento se nos hizo imposible”, cuenta Tatiana Montecinos, administradora del espacio junto con Eduardo Montecinos. “Tenemos un gran agradecimiento por la compañía que nos permitieron, desde un inicio, para ser un ícono aquí en San Pedro”, concluye.
Ahora, con el anuncio de que la familia iniciará el proceso para cerrar definitivamente sus puertas, quedan algunos días para asomarse y dar una despedida singular: con un libro entre brazos y palabras de gratitud.
La virtualización de clases y la falta de promoción de lectura son algunas de las razones que aqueja su librería ante su cierre. (Alonso Tenorio/Atenorio)