Siempre quedan ansias de enseñar
La silueta delgada de Miguel Segura fue sinónimo de agilidad y entrega bajo el marco. Hoy su meta es compartir con los jóvenes todo lo que aprendió en la cancha.
Miguel inició su carrera en Primera División a los 18 años, en 1982, defendiendo a Sagrada Familia.
En 1986, pasó unos meses en la A. D. Ramonense y tras dejar las tiendas poetas fue llamado a las filas del Saprissa.
Siendo jugador morado obtuvo dos títulos y recibió varias convocatorias a la Selección Nacional. Con la Tricolor, participó en la Copa del Mundo Italia 90, como tercer guardameta.
En la máxima categoría militó también para Palmares y Turrialba, antes de marcharse al Municipal Limeño, de El Salvador.
Compitió durante tres años en tierras salvadoreñas y volvió a Turrialba por una temporada. Después viajó a Guatemala y se incorporó al Carchá.
Regresó al país en el 2000 e intentó vinculares con la UCR en Segunda, pero una lesión en la rodilla derecha lo retiró.
Desde su retiro Miguel se mantiene muy unido al futbol. Trabaja como entrenador de las ligas menores de la Asociación Solidarista de la CCSS y del Liceo Laboratorio (Moravia).
Además, aprobó varios cursos para ser director técnico y trabajó en varios equipos de la Segunda.
A sus 40 años, está casado, tiene una hija y vive en Tibás. Realiza ejercicio con frecuencia y asegura que le gustaría ser entrenador de porteros en algún equipo de la máxima categoría.
Me gusta entrenar en liga menor y me agradaría llegar a formar a un gran arquero”
Miguel Segura Vargas
Exfutbolista nacional