Guatemala celebra y El Salvador busca respuestas. Las dos selecciones se convirtieron en protagonistas del fútbol centroamericano por razones opuestas: los guatemaltecos avanzaron a los cuartos de final de la Liga de Naciones de Concacaf, mientras los salvadoreños descendieron a la Liga B. Una misma jornada dejó ilusión de un lado y preocupación del otro.
Guatemala venció 1-0 a Surinam con un gol agónico, mientras El Salvador empató 1-1 en su visita a Martinica. Los resultados marcaron el destino de ambos equipos: uno consiguió seguir en la pelea por el título y el otro perdió su lugar en la máxima división del torneo regional.
La selección dirigida por el mexicano Luis Fernando Tena encontró la clasificación cuando el partido parecía destinado al empate. Matthew Evans anotó a los 96 minutos en el estadio Manuel Felipe Carrera, en Ciudad de Guatemala, y desató la celebración de los aficionados.
El triunfo dejó a Guatemala con siete puntos, los mismos que Jamaica y Surinam, pero con una mejor diferencia de goles. Ese criterio le permitió terminar en el primer lugar del Grupo B y avanzar por primera vez a los cuartos de final de la competición.
La clasificación no se explica únicamente por el gol de Evans. La goleada 6-0 sobre El Salvador también resultó determinante para construir la ventaja en la diferencia de goles. Después, Guatemala empató sin anotaciones como visitante ante Surinam y completó su tarea con la victoria en casa.

La historia de la Selecta fue distinta. El empate ante Martinica dejó al conjunto de Hernán Darío “Bolillo” Gómez con cuatro puntos y una diferencia de goles de menos seis. Ningún resultado pendiente podía sacarlo de los puestos de descenso.
Los salvadoreños necesitaban ganar para mantener la categoría, pero el 1-1 consumó su caída a la Liga B. Las derrotas ante Guatemala y Jamaica habían comprometido sus posibilidades antes del último encuentro.
El desenlace también puso en discusión la continuidad de Gómez. Según informaron varios medios, el entrenador colombiano puso su cargo a disposición si no lograba mantener al equipo en la Liga A. El descenso dejó, por tanto, una decisión pendiente para la Federación Salvadoreña de Fútbol, no una salida oficialmente confirmada en ese reporte.
Por eso, Guatemala y El Salvador concentran la atención: sus resultados dibujan un contraste entre una clasificación histórica y un retroceso deportivo que, además, abre preguntas sobre el futuro del banquillo salvadoreño.
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