Fanny Tayver Marín. 22 marzo
Andrey Amador invita a que todos nos quedemos en casa y por eso compartió parte de su entrenamiento en una transmisión por Instagram. Fotografía: Andrey Amador
Andrey Amador invita a que todos nos quedemos en casa y por eso compartió parte de su entrenamiento en una transmisión por Instagram. Fotografía: Andrey Amador

Andrey Amador tuvo una iniciativa para compartir con sus seguidores, entrenar desde su casa en Andorra y terminó hablando de cosas a las que nunca se había referido, como el día en el que contactó a Keylor Navas para que le hiciera un favor.

El pedalista profesional costarricense que milita en el Team Ineos hizo un en vivo por Instagram mientras efectuaba una hora de rodillo. Durante la transmisión del entrenamiento virtual lo acompañaron casi 1.000 personas.

Una de las múltiples preguntas que le efectuaron al ciclista era en referencia al arquero del París Saint Germain y Amador dijo: “Aquí me están pidiendo que llame a Navas… Keylor es otro nivel. Entre los muchos mensajes que debe recibir, una vez yo le mandé uno, le pedí un video para un cuñado y me lo mandó, fue un gran detalle. Keylor es el orgullo de todos nosotros, por lo que ha logrado y el tenerlo ahí, donde está”, manifestó el pedalista.

Amador contó que en Andorra solamente están abiertos supermercados y farmacias.

“Cada quien ve la afectación y en el caso nuestro está el debate de si salen los ciclistas profesionales a entrenar. Uno empieza a decir que por qué no puedo salir si ando solo, pero después caemos en cuenta de que hay que evitar los deportes de riesgo y que hay que hacer caso, no hay más”, indicó el tico.

Él ha pensado mucho en la situación y llegó a la conclusión de que si bien es cierto, a los ciclistas profesionales se les puede autorizar a que salgan en bicicleta a entrenar, está el riesgo latente de sufrir una caída. Eso puede significar añadirle problemas a la crisis, porque habría que ir a un hospital y en Europa, en este momento, los centros médicos están abarrotados haciéndole frente a la pandemia.

El susto. Andrey Amador se encontraba en el Tour de Emiratos Árabes Unidos, la competencia que marcó su debut con el Ineos. Faltaban tres etapas y los ciclistas dormían. Era de madrugada y llegaron a tocarles la puerta de la habitación. Hasta ahí, la escena no los sorprendía, porque eso pasa siempre en el ciclismo profesional con la implementación de los controles antidopaje.

“Yo pensaba que era para control que nos buscaban, aunque la hora sí era extraña. A las 3 a. m. llegó el doctor del equipo a decirnos que parecía que había gente infectada por el covid-19 y que poco a poco teníamos que ir a hacernos la prueba y era un caos. En ese momento no se sabía tanto de la enfermedad”, recordó el tico.

A partir de ahí, se dictó una orden de aislamiento para todos los integrantes de la caravana. Nadie podía salir del hotel y el uso de la mascarilla fue la norma, mientras se efectuaba el protocolo. Tenían que esperar resultados y una vez que marcaban negativo, podrían regresar a sus casas.

Otros hicieron cuarentena, por prevención, porque eran parte de los equipos con sospechas, o porque sí se enfermaron, como el ciclista colombiano Fernando Gaviria.

“Al volver, en España no estaba declarada la alarma y estuvimos entrenando con normalidad entre comillas, hasta que pasó todo esto y aquí estamos, en la casa, porque hay que hacer caso y ser responsables”.

Anécdotas y confesiones. Amador dijo que quería hacer un llamado a todas las personas para que se queden en casa, pero que también quería que esta transmisión sirviera para hablar de otras cosas, porque hay tanto tiempo libre que lo mejor es invertirlo bien.

“Uno dice cómo entrenamos, cómo hacerlo un poco más entretenido y entonces aquí estamos. Aquí quemamos energía y se trabaja de la casa”.

Entre consulta y consulta, Amador dijo que lo habitual es terminar temporada a finales de setiembre o principios de octubre y que se descansa un mes, pero sin descuidarse e incluyendo caminatas. Luego, en noviembre, se incrementa y se va dos días por semana al gimnasio.

Mencionó que su lucha constante es de siempre: “intentando no engordarnos, yo peso de 70 a 71 kilos y mido 1.81 metros. Estos días me he portado mal, he comido más por la ansiedad de estar en la casa y entonces ya me estoy cuidando. Ahora después de esta hora de rodillo me toca una manzana, un café y a esperar la cena”.

Amador apuntó que la parte más dura para entrenar en bicicleta en Costa Rica es en Santa María de Dota, por los repechos y la altura.

En cuanto a gustos musicales, entre risas dijo que eso no cambia por más que pasen los años, porque escucha desde Alejandra Guzmán hasta El Roockie.

Desde que decidió marcharse al Ineos, recibe una hora diaria de clases de inglés vía Skype.

“Estoy muy contento con este nuevo reto, vivo cosas diferentes, me cuesta un poco el idioma, pero quería aprenderlo y estoy haciendo el esfuerzo. No me ha tocado mucho estar con (Chris) Froome, pero es muy disciplinado, que es la característica uno de los grandes”.

No podía faltar la pregunta que más le hacen y es si después de tantos años como gregario podrá ser líder de un equipo.

“¿Yo líder?... No, ya yo estoy en una edad sin ser pesimista que sé cuál es mi lugar en el pelotón, no soy ganador, no soy un corredor con características de esprinter o de gran escalador en la montaña para pelear victorias. Soy polivalente aportando el granito de arena a compañeros para obtener triunfos”, respondió Amador.

En cuanto a ciclistas ticos de calidad, dijo: “(Henry) Raabe tenía un gran talento, mejor que nosotros; Gregory (Brenes) también y ahora está Kevin (Rivera) con un gran futuro siendo escalador. Hay un montón de ciclistas ticos que han podido estar aquí”.

Su mejor amigo en Europa, Sergio Thomas, le preguntó sobre anécdotas y el tico respondió: “Cuando llegué a Europa no conocía la nieve. Un día estaba muy nevado, me caí en una rotonda y me tiré en la nieve. También las curaciones, porque todos los años me quebraba la clavícula y Sergito y sus papás, Elizabeth y Cristian me curaban. No sé ni cuántas veces me la he quebrado”.

Recordó que en sus inicios, lo que más le gustaba era el MTB y que el destino lo llevó a abrirse camino en el ciclismo de ruta.

“Nunca más anduve en MTB, puedo decir que no más de 10 veces en unos 11 años de estar aquí en Europa me he subido a la bici de MTB. En Costa Rica en ruta no he ganado nunca, solo la Vuelta de la Juventud; entonces, entonces en Costa Rica me daban sopa de muñeca en carreras… Me vine de joven, en amateur me fue bien y aquí estamos”.

Aparte de la etapa del Giro de Italia que ganó en 2012, su recuerdo más grato es el subir al podio el 20 de mayo de 2016 para vestirse con la camisa rosada de líder general de la ronda italiana. Pero de aquella gesta, aún lamenta algo.

“Me duró tan poco, es que soy salado. Me pongo de líder y al día siguiente era esa etapa tan dura, la etapa reina, pero lo más bonito de todo es que tenía ahí a mis papás (Rodolfo Amador y Raisa Bikkazakova) y a mi novia, ahora esposa (Laura Segú).

Amador firmó con Ineos por tres años y quiere disfrutar esta etapa al máximo.

“Tengo 33 años y poco a poco los años pesan. Ahorita me siento como un chiquillo. Tuve la madurez tarde, pero es mejor madurar tarde que nunca. El año que me retire para mí sería un sueño ganar la Vuelta a Costa Rica. Será difícil, porque ya estaré ‘viejito’, ahora ya iría con madurez. Ojalá que el ciclismo nacional se levante de las caídas que año a año tiene”.

En cuanto a la Selección Nacional, mencionó: “No sé qué va a pasar con Tokio 2020, es injusto, porque en algunos países se puede entrenar y en otros no. No hay igualdad de condiciones y es mejor que se atrasen los Juegos Olímpicos. Y luego que decidan quién va y que vaya el que esté en mejores condiciones”.

A inicios de año, Amador tenía en mente el propósito de correr el Campeonato Nacional, buscando llevar la bandera patria en su uniforme, pero por el covid-19 no sabe si lo podrá hacer.

“Ahora con esta situación no sabemos, no somos conscientes de lo que estamos viviendo y aunque parezca necio, hay que estar en casa para volver a la normalidad”.

El referente del ciclismo centroamericano dijo que le gusta ayudar a deportistas, “pero a veces me he llevado mis decepciones”.

No quiso ahondar en detalles, pero puso un ejemplo: “Como el último que recomendé al Lizarte, me tocó apoyar para que viniera y pasó lo que pasó (Jason Huerta corrió la Vuelta a Costa Rica con el equipo de Juan Carlos Rojas y todos los ciclistas fueron suspendidos por un caso de dopaje)”.

“Me gustaría en un futuro montar un tipo de asociación o fundación de apoyar a chiquillos, conseguir material, que vayan al velódromo y que se promueva el deporte”, añadió.

Amador se comprometió a hacer otra transmisión similar en los próximos días y que el entrenamiento virtual sea más técnico, para que los fiebres del ciclismo lo vean y que pasen otro rato ameno. Eso sí, todos desde la casa.