El Comité Ejecutivo de la Fedefútbol discutirá este viernes, a las 3 p. m., el futuro de Fernando Bocha Batista como seleccionador de Costa Rica, pero, de entrada, la continuidad parece insostenible.
Luego de la derrota 4-3 contra Curazao por la Nations League, en el camerino de la Selección ocurrió una ruptura evidente entre el cuerpo técnico y los jugadores. No fue una situación de gritos o reclamos, pero quedó claro que los futbolistas quedaron confundidos y perdidos con lo hecho por el DT en la segunda parte del juego que terminó en derrota.
Las declaraciones así lo comprobaron. Carlos Barahona y Josimar Méndez fueron claros en que no hubo claridad táctica cuando se decidió pasar de línea de cuatro a línea de cinco en defensa. De hecho, el propio Barahona confesó que no se había entrenado ese sistema y que no tenían claro cómo comportarse.
“Estos días se entrenó, pero no como se debe. En el pasado no sé, porque yo en las pasadas convocatorias no estuve, pero cuando toca ya hacer la línea de cinco, no sé qué hacer porque ¿qué se hace si no se entrena?”, declaró en zona mixta tras el partido.
Seguidamente, La Nación pudo comprobar con fuentes federativas que hubo conversaciones para entender qué sucedió en la gramilla del Ricardo Saprissa con líderes del plantel, y varios coincidieron en que el planteamiento táctico pesó.
A nivel dirigencial notan que, aunque no hubo gritos ni enfrentamientos verbales entre el cuerpo técnico y los jugadores, lo cierto es que no existe una química fuerte entre ambas partes, un tema que genera preocupación.
En el grupo de jugadores todavía hoy no comprenden la idea de los cambios que hizo el Bocha.
El DT, cerca de los 60 minutos del partido, decidió retirar a Orlando Sinclair y Josimar Alcócer del campo para darle entrada a Gerald Taylor y Kenyel Michel, pero las variantes crearon un caos en el terreno de juego que terminó con Curazao levantándose de un 3-0 en contra y ganando 4-3.
