Aunque parece la misma película, era otra con pequeñas adaptaciones. Canadá intentó su papel de irreverente, como la primera vez. Julián Álvarez rompió el cerrojo, como la otra vez. El 2 a 0 -idéntico marcador al de la fase de grupos- quedó como moderada ventaja, al mismo tiempo insaldable, entre Argentina y Canadá en la Copa América.
Lionel Messi anotó el segundo -esto sí es nuevo, en un torneo que hasta ahora seguía esperando las anotaciones del astro-. De actuaciones discretas, al menos para lo que su leyenda hace esperar, Messi apenas desvió un remate que se cruzó con él, solo, sin marca frente al marco, en los línderos del área pequeña.
La aparente posición prohibida y si realmente había tocado la pelota -dudas en propios y extraños, como evidenciaron el discreto festejo albiceleste y la actitud del árbitro- fue resuelto pronto por el VAR: gol del 10, habilitado por un zaguero lejano a la acción.
