Árbitro relata de hechos de violencia Pérez Zeledón: denuncia agresiones de un aficionado, la hija y el nieto (video)
Árbitro que vivió junto a dos compañeras situación de violencia en partido de jóvenes de 12 y 13 años habló con ‘La Nación’
Este trío arbitral fue el que sufrió los intentos de agresión y también se defendió ante la situación. Se trata de los árbitros Katherine Calvo, Carlos Segura y Marjorie Jiménez. Asoder
Carlos Segura es un árbitro con más de 20 años de experiencia en el gremio. Fue uno de los réferis involucrados en los actos de violencia que se registraron el fin de semana pasado en Pérez Zeledón, durante un partido de liga menor entre Unión Deportiva Integral Cajón y Moritas FC, para muchachos de 12 y 13 años.
Segura fue el asistente número dos de ese encuentro y, según su versión, fue el primero en ser agredido, por lo que intentó defenderse. El árbitro conversó con La Nación sobre lo sucedido y relató su versión de los hechos.
Para empezar, explicó que forman parte de una filial en Pérez Zeledón de la Asociación de Réferis de Costa Rica (Asoder), de la cual él está a cargo en la zona.
“Lo que pasó fue que se dio un partido normal. De hecho, yo creo que el arbitraje fue bueno. El trío estaba compuesto por mis compañeras: Katherine Calvo (central), Marjorie Segura (asistente uno) y yo. En el segundo tiempo se dio una jugada que terminó con un jugador de Moritas en el césped, pero la acción siguió y terminó con un penal a favor de Cajón. En el momento en que se pita el penal, se valora al muchacho de Moritas y se ve que está bien, y se cobra el penal”, describió.
“Sin embargo, cuando se va a reanudar el juego, el técnico Johan Mora (Moritas) empieza a gritarle a mi compañera. El señor estaba completamente salido con una mujer y se le expulsó. Cuando terminó el partido, Johan ingresa. Le digo que no hay nada que hablar, pero él solo quería saber por qué no se paró el partido, entonces se le explicó”, agregó Segura.
Lo que el árbitro y sus compañeras no esperaban era que, seguidamente, apareciera otro individuo en el campo.
Los árbitros que vivieron el ambiente de violencia en un juego de liga menor en Pérez Zeledón pertenecen a Asoder (Asociación de Réferis de Costa Rica). (Asoder/Cortesía)
“Llegó ese señor y me atacó. Yo me defendí, pero seguidamente llegó la hija gritándome. Yo me separé del tumulto porque eran mujeres. Mientras caminaba por la cancha, vi de reojo a un niño que resultó ser el nieto del mismo señor que me había intentado pegar y que buscó darme una patada. Él era jugador de Moritas”, relató Segura.
Ante la situación, el árbitro aseguró que buscó proteger a sus dos compañeras y que recibió el apoyo de otras personas presentes.
“Esta cancha tiene los camerinos a la par de la gradería, entonces los de Cajón (equipo local) lo que hicieron fue llevarnos a un portón que daba a una finca vecina, mientras la gente se iba. Al final, estuvimos 30 minutos esperando a que se fueran todos y pudimos irnos”, expresó.
Carlos Segura aseguró que, como encargado de la filial, no iba a permitir que agredieran a sus compañeras y que su intención fue defenderlas.
“La central es una valiente, ella está muy bien. La otra sí salió más nerviosa. Nosotros, como filial, hicimos un comunicado y estamos a la espera de ver las sanciones, porque estamos evaluando no dirigir más, ya que siempre es lo mismo con ciertos equipos”, declaró.
Otra situación que preocupó al encargado fue que, según denunció, el lunes pasado una persona vinculada con Moritas contactó por mensajes a una de sus compañeras.
“Nadie debe escribirles a ellas por ninguna razón. Ya la comisión disciplinaria del torneo Pequeños Gigantes está enterada de todo. Las muchachas tienen cada una 15 años en el arbitraje, mientras que yo tengo más de 20 años. Ya uno sabe cómo es esto”, manifestó el árbitro.
La Nación contactó a Johan Mora, encargado de Moritas FC, quien aseguró que no ha contactado a nadie del arbitraje y que tampoco autorizó que alguien más lo haga. Por ello, dijo estar sorprendido con la noticia de que le escribieron a la árbitra y afirmó que investigará internamente.
“Es más, cuando se da el final del partido y un niño lo va a atacar, yo le dije al árbitro que él no agredió al niño, sino que simplemente levantó su mano para protegerse. Yo lo único que digo es que, si el árbitro no entra en problemas con el señor que entró, mucho se evita. De hecho, creo que la expulsión que me hacen a mí yo la merecía”, expresó Mora.
“Jamás hemos llamado a los árbitros. Yo estoy afectado. Con respeto, espero poder conversar con todas las partes porque queremos construir, no queremos perjudicar a nadie ni que se nos perjudique”, finalizó Mora.
Partido de liga menor finaliza con altercado entre árbitros y aficionado