Por Enrique Barcia
Atenas, 25 ago (EFE).- La combinación perfecta de pitcheo sólido, bateo explosivo y oportuno, con una gran defensa fue la clave que permitió a Cuba recuperar en la tierra de los padres de los Juegos Olímpicos el oro de campeones del torneo de béisbol de Atenas 2004 después de vencer en la final por 6-2 a Australia.
Atrás habían quedado los cuatro años de frustración que les dejó la derrota sufrida en la final de Sydney 2000 frente a Estados Unidos, que lograban su primera medalla de oro olímpica, al vencer por blanqueada de 4-0 al equipo antillano.
Esta vez, el manejador del equipo cubano, Higino Vélez, estableció una estrategia perfecta en la elección de los lanzadores que sacó al montículo, encabezados por el derecho Norge Luis Vera, Vicyohandri Odelín, el zurdo de oro Adiel Palma y el relevista estrella Danny Betancourt.
Los cuatros se combinaron para espaciar siete imparables con dos carreras limpias, sin que el ataque de Australia pudiese hacerles daño, porque inclusive en los hits que salieron de su bate tuvieron la respuesta perfecta de una defensa impecable, encabezada por el jardinero centrla Carlos Tabares, que hizo una atrapada monumental contra la valla en la parte baja de la cuarta entrada.
Palma (3-0) volvió a ser por segunda jornada consecutiva la gran figura del partido y de su equipo al quedarse con la victoria después de lanzar tres entradas y dos tercios, permitir cuatro imparables, con una carrera limpia, dar tres bases por bola y abanicar a cinco bateadores.
Después de mantener un duelo perfecto los abridores Vera y el australiano John Stephens, no permitieron carrera en las tres primeras entradas, surgió de nuevo la figura del jardinero izquierdo Frederich Cepeda para abrir la cuarta con un jonrón monumental cuando Osmani Urrutia ya se había colocado en circulación.
El bambinazo de Cepeda iba a ser fundamental para el juego de conjunto de la novena cubana porque le daba la ventaja que le permitía a Vega tener tranquilidad en el montículo y completar la cuarta.
Pero el ataque de Australia comenzó a descifrar las rectas de Vega, que tampoco conseguía colocar su mejor arma, la curva rápida en forma de "slider", en la parte baja de la quinta entrada le fabricaron la primera carrera con jonrón solitario del jardinero izquierdo Paul González y ahí llegó la primera decisión clave de Vélez.
El manejador cubano, de inmediato, mandó llamar al abridor derecho Odelín para que se encargarse de sacar el primer "out" de la entrada, pero tampoco mostró control al dar dos bases por bola y aunque sacó un ponche, Velez tenía guardada la carta de Palma, que había lanzado la jornada anterior frente a Canadá, y el zurdo de oro no le defraudó.
El relevo de Palma iba a ser decisivo porque sacó los dos "outs" de la entrada, el último con un ponche monumental al primera base Brendan Kingman cuando había tres corredores australianos en circulación.
A partir de ese momento, la novena cubana había conseguido ganar la mitad del partido, porque evitó que Australia se hubiese puesto por delante en la pizarra y el bateo estaba listo para dar su aportación.
Nada más comenzar la sexta entrada, el manejador de Australia, Jon Deeble, siguió confiando en los lanzamientos de Stephens, que ya había mostrado perdida en la velocidad de su recta y ese fue otro factor que ayudó al equipo cubano.
La novena cubana explotó con su ataque encabezado por Eduardo Paret y el designado Eriel Sánchez que pegaron sendos imparables de dos remolcadas cada uno para cerrar un racimo de cuatro carreras que iba acercarles un poco más a la medalla de oro.
Cepeda con 4-2, par de anotaciones y dos impulsadas; Sánchez, que se fue de 4-1, dos remolcadas y Paret, que ligo dos imparables en cinco turnos al bate para producir par de anotaciones, hicieron su trabajo a la perfección, forzando la salida de abridor australiano.
Stephens (0-2) iba a dejar el montículo para cargar con la derrota después de lanzar cinco entradas completas y permitir 10 imparables y seis carreras limpias, no dio base por bola y abanicó a tres bateadores.
Luego iba a surgir la figura de Palma en el montículo para con sus lanzamientos de rompimiento ir sacando los "outs" sin permitir anotación hasta que en la parte baja de la octava, de nuevo el ataque de Australia fabricó la segunda carrera, que anotó el bateador designado Andrew Utting con sencillo impulsador del jardinero izquierdo Bret Tamburrino.
Palma, de 33 años, no perdió el control y consiguió apagar el fuego para cerrar la entrada sin mayor daño.
Vélez siguió confiando en su lanzador estrella y lo mantuvo en el montículo al comienzo del noveno episodio, pero los dos imparables permitidos por Palma le hizo reaccionar para que llamar al cerrador estelar Betancourt, que se encargó de poner el broche de oro con un trabajo perfecto, incluido el ponche del último "out" del partido y del torneo.
Palma (3-0) volvió a ser por segunda jornada consecutiva la gran figura del partido y de su equipo al quedarse con la victoria después de lanzar tres entradas y dos tercios, permitir cuatro imparables, con una carrera limpia, dar tres bases por bola y abanicar a cinco bateadores.
Betancourt se quedaba con el segundo salvamento del torneo, donde también logró una victoria y Cuba comenzaba a celebrar en el campo número uno del Complejo Olímpico Helliniko la medalla de oro que más necesitaban y deseaban ganar para llevarla con ellos a su país.
Australia aceptó con deportividad que habían perdido ante el mejor equipo, que llegó como gran favorito y cumplió con todos los pronósticos, mientras que ellos se habían convertido en la gran sorpresa y revelación al conseguir la medalla de plata en sólo su segunda participación olímpica.EFE
eb