Acón es jueza de apelación de sentencia penal en Guadalupe y también se desempeña como magistrada suplente de la Sala III. Acumula tres décadas de trayectoria en el Poder Judicial.
La jueza señaló que existe un malentendido sobre el alcance de la independencia judicial y sostuvo que la Corte Plena ha adquirido mayor conciencia sobre esa cuestión.
“Hasta hace poco, la independencia judicial era sagrada en el Poder Judicial”, expresó Acón al recordar las críticas que surgían cuando un juez dejaba en libertad a una persona imputada, pese a los cuestionamientos sobre los elementos disponibles para justificar esa decisión.
Según relató, durante los últimos cuatro años, en los que se ha desempeñado como magistrada suplente, ha conocido situaciones en las que jueces dictaron resoluciones sobre medidas cautelares y dejaron en libertad a imputados al considerar que no existían elementos probatorios suficientes.
Acón evitó referirse a expedientes específicos, pero afirmó que, en uno de esos casos, la Corte Plena examinó la resolución y concluyó que las pruebas disponibles no sustentaban la decisión del juez.
La aspirante destacó que, en esa ocasión, el órgano judicial no se limitó a justificar la resolución con el argumento de que existen diferentes criterios jurídicos y que cada caso admite distintas interpretaciones, sino que estudió el asunto de manera objetiva.
A su criterio, ese tipo de revisiones permite distinguir entre las diferencias legítimas de interpretación que pueden surgir al resolver un caso y los errores graves que ameritan consecuencias para quien dicta la resolución.
Si bien la jueza defendió la independencia judicial como una garantía para que los jueces resuelvan los asuntos sometidos a su conocimiento sin presiones externas, sostuvo que esa protección no debe confundirse con una exención de responsabilidad por las decisiones adoptadas.