
El respaldo de Costa Rica a Rebeca Grynspan para dirigir las Naciones Unidas (ONU) y una fuerte advertencia sobre la situación de Nicaragua marcaron el breve discurso del embajador Boris Marchegiani ante la Asamblea General de esa organización.
Marchegiani situó la candidatura de Grynspan bajo una idea central: “defender las Naciones Unidas exige tener el valor de reformarla”.
Sin profundizar en la candidatura de Grynspan, el embajador se limitó a decir: “Es una latinoamericana con experiencia política, económica y multilateral, una mujer de probado liderazgo que conoce las Naciones Unidas por adentro y por afuera. Entiende que conocer una institución también significa tener el valor para reformarla”, dijo en un discurso que apenas alcanzó los 10 minutos.
“Necesitamos una ONU más eficiente, transparente y ágil. Capaz de prevenir conflictos, construir consensos aún en tiempos de profunda polarización y ofrecer respuestas concretas a los desafíos del siglo XXI”, dijo el embajador, de 74 años.
Marchegiani reiteró que Costa Rica cree en el multilateralismo como única forma de resolver conflictos, pero advirtió: “La confianza en el multilateralismo se debilita precisamente cuando más se lo necesitamos”.
Costa Rica fue la antepenúltima nación de la ONU en pronunciar su discurso. Solo restaba escuchar a Vanuatu, Benín y la Presidencia de la Asamblea General.

Críticas a Nicaragua y Cuba
Marchegiani criticó con dureza a los gobiernos de Nicaragua y Cuba. En el caso de Venezuela, aseguró que seguirán “evaluando la situación”.
“Reiteramos nuestra profunda preocupación por la situación en Nicaragua. El deterioro de las libertades fundamentales, la persecución de voces críticas, el cierre de espacios cívicos, persecuciones religiosas y las denuncias y violaciones a los derechos humanos continúan alejando al país de los principios democráticos”
“Como nación vecina que ha acogido a cientos de miles de personas nicaragüenses, mantenemos nuestro firme compromiso con la defensa de sus derechos y con el restablecimiento del Estado de derecho”, dijo Marchegiani.
El embajador señaló que “observan con preocupación” la situación en Cuba y reiteran el llamado “al pleno respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales”.
“Seguimos atentos a la evaluación de la situación en Venezuela, con la esperanza de que prevalezca el diálogo, el respeto de la voluntad popular, el restablecimiento de las instituciones democráticas y la atención a las personas en situación de vulnerabilidad”, dijo.
Minería y abolición del ejército
El embajador costarricense ante la ONU tuvo palabras para criticar la minería ilegal, con especial referencia para lo que ocurre en Crucitas.
“La minería ilegal impulsada por organizaciones criminales transnacionales, en nuestra zona fronteriza con Nicaragua, ha provocado una grave destrucción ambiental y genera riesgos para la salud pública, la economía y la seguridad regional”, dijo el embajador de origen venezolano, naturalizado costarricense.
El gobierno de Laura Fernández mantiene un pulso con la oposición en el Congreso para definir cuál es la mejor vía para resolver la crisis de Crucitas
Marchegiani señaló que esas organizaciones disputan territorios alimentan economías ilícitas, “atentan contra las instituciones democráticas y afectan directamente los derechos y la dignidad de las personas”.
El diplomático recordó que Costa Rica abolió el ejército hace siete décadas, “porque creyó que el derecho internacional podía ofrecer mayor seguridad que las armas”, dijo.
En materia ambiental, Marchegiani reivindicó el liderazgo de Costa Rica. Defendió que la protección de la naturaleza y la prosperidad económica “no son objetivos opuestos”.
Advirtió que el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación de los ecosistemas, la contaminación de los recursos hídricos y la presión sobre los océanos representan una crisis global con efectos sobre la seguridad alimentaria, la salud pública y las oportunidades de desarrollo.
El discurso estaba previsto que fuera pronunciado por Manuel Tovar, quien hasta el pasado jueves era el canciller, ante la decisión de la presidenta, Laura Fernández, de no asistir a la Asamblea General.
Tovar fue destituido por la mandataria por supuestamente no informarle que Costa Rica estaba invitada a una reunión del Escudo de las Américas, el martes 22 de setiembre en Nueva York, en la que participó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
