El Partido Liberación Nacional (PLN) cumple 75 años con el reto de mirar hacia el futuro y replantear su aporte al país, en un escenario político en el que está lejos de la posición dominante que ocupó durante buena parte de su historia.
“Nosotros hemos decidido como partido dejar atrás la nostalgia”, afirmó este jueves el presidente verdiblanco Ricardo Sancho.
Para el líder partidario, la celebración sirve como un punto de inflexión para que Liberación Nacional aprenda de sus aciertos y de sus errores, además de relanzar y replantear su aporte al país.
El llamado a dejar atrás la nostalgia contrasta con el espacio que el PLN ocupó durante décadas en la política costarricense.
Sancho señaló que, en los últimos 30 años, el partido ha gobernado aproximadamente una tercera parte del tiempo y que, en lo que va del siglo, solo ha estado al frente del Poder Ejecutivo ocho años.
En su discurso por el aniversario, el dirigente defendió el legado liberacionista en el desarrollo social y económico del país, la creación de instituciones y las políticas ambientales.
Alegó que la agrupación ha sido objeto de una “memoria selectiva”, pues, según dijo, algunos sectores reivindican obras impulsadas durante gobiernos liberacionistas cuando les conviene y, en otros momentos, presentan ese legado como parte de un pasado que debe dejarse atrás.
En ese contexto, la dirigencia liberacionista planteó tres temas como ejes para esta nueva etapa del partido: colocar a las personas en el centro de las decisiones, impulsar una política de transparencia y combate a la corrupción y defender la democracia.
Personas en el centro de las decisiones
El primer compromiso es que las decisiones económicas, sociales y legislativas del PLN sean evaluadas según su impacto sobre las personas.
“El centro de las políticas económicas y sociales debe ser el ser humano”, afirmó Sancho.

El dirigente puso como ejemplos las posiciones que deberá asumir el partido frente a las jornadas laborales 4x3, acuerdo Transpacífico o el proyecto de armonización eléctrica.
“Si el 4x3 no garantiza que las mujeres que trabajan de pie 12 horas en las actividades productivas de las zonas francas tienen una compensación desde el punto de vista material, desde el punto de vista médico, desde el punto de vista de su atención, nosotros no podemos estar con el 4x3”, sostuvo Sancho.
En cuanto al acuerdo Transpacífico, Sancho dijo que el partido deberá considerar el efecto sobre los productores nacionales.
“El Transpacífico puede ser muy transpacífico, pero no es tan transcostarricense”, afirmó el dirigente.
Sancho también condicionó el respaldo al proyecto de armonización eléctrica a que este garantice el acceso a la electricidad de los grupos sociales más vulnerables, sin dejar de lado las necesidades de las empresas y de la producción.
“Por supuesto que estamos de acuerdo que le llegue a todos a las empresas y no podemos dejar a un lado el aspecto económico de la producción de empresa. Pero hoy nuestra posición va a ser socialdemócrata en favor de las personas”, declaró Sancho.
Transparencia y lucha contra la corrupción
El segundo eje planteado por el PLN es fortalecer una política de transparencia en la gestión pública y de combate a la corrupción.
Sancho respaldó las investigaciones desarrolladas por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el Ministerio Público. Afirmó que el país debería reconocer esas acciones.
Al mismo tiempo, Sancho cuestionó al Gobierno por la reducción de recursos para esos organismos y advirtió sobre las consecuencias de disminuir la inversión en áreas como educación y salud.
El presidente del PLN también vinculó este compromiso con las finanzas de la propia agrupación.
Afirmó que el partido está dispuesto a poner a disposición del país información sobre sus recursos y aseguró que no ha recibido dinero de personas cuestionadas.
Defensa de la democracia
El tercer eje anunciado por Liberación Nacional es la defensa del sistema democrático, un tema que Sancho presentó como una de las principales preocupaciones del partido para los próximos años.
El dirigente afirmó que hace aproximadamente cuatro años la agrupación ya advertía sobre señales negativas para la democracia. A su juicio, ahora existen “signos de dictadura” en Costa Rica.
Entre otras cosas, Sancho cuestionó las celebraciones partidarias y oficiales en las que, según afirmó, se moviliza a personas para aplaudir a los gobernantes.
“No es necesario el arroz con pollo en vaso”, afirmó el dirigente liberacionista.
Sancho afirma que Costa Rica está experimentando un deterioro de su imagen como referente democrático en América Latina y llamó a defender las instituciones y los derechos ciudadanos.
“Esa democracia tiene que ver con los derechos y no con los privilegios”, manifestó.
Además, Sancho vinculó la defensa democrática con la seguridad ciudadana y el narcotráfico.
Señaló que el objetivo debe ser que los costarricenses puedan vivir tranquilos y no bajo el temor de una balacera en su barrio.
