Opinión

Vida y muerte en Shanghai

A los 83 años, vive intensamente

Ennio Rodríguez

Nien Cheng narra en su libro Vida y muerte en Shanghai la trágica experiencia de su vida durante la revolución cultural china. Publicado inicialmente en 1988 en inglés, el libro ha sido traducido a 19 idiomas y se han vendido más de un millón de ejemplares. La señora Cheng proviene de una familia acomodada e hizo sus estudios en la Escuela de Economía de Londres, donde conoció a su futuro esposo. Luego fueron diplomáticos del gobierno del Kuomintang y decidieron quedarse en China en medio del romanticismo de que la revolución de Mao pudiera erradicar la pobreza y la corrupción rampantes. El señor Cheng fue gerente de la Shell en China de acuerdo con la política del gobierno que en su inicio permitió la inversión extranjera. Al morir su esposo, la señora Cheng pasó a ser la persona de origen chino de más rango en la compañía.

Un libro que atrapa. La llamada revolución cultural definió a la señora Cheng como capitalista y enemigo de clase de los trabajadores y del gobierno. Su voz mesurada, pero elocuente, cuenta una historia, desconocida en Occidente, sobre los abusos y absurdo de la revolución y del maoísmo en general, a partir de su biografía. Por ejemplo, los trenes no salían a tiempo pues esa era una práctica capitalista, al no cumplirse los horarios hubo no pocos choques con muchos muertos. El libro atrapa al lector desde sus primeras páginas. Su exquisita cultura y excelente manejo del inglés le permiten mostrar acertadas intuiciones políticas y económicas, además de un profundo conocimiento de la naturaleza humana. A los sesenta años la apresaron sin cargo alguno y la torturaron durante seis años con la esperanza de que confesara ser espía para los ingleses. Era un peón en el juego de poder en torno a la eventual sucesión de Mao, víctima del bando de la pandilla de los cuatro, presidida por la esposa de Mao.

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