Opinión

Un mal proyecto

Proyecto del Santamaría no engrana con desarrollo futuro

Independientemente de sus errores legales –que le quitaban seguridad– o de su desbalance en las prestaciones –que le restaba equidad en contra del Estado– el proyecto del gestor en el aeropuerto Santamaría adolecía de errores esenciales de concepción, por lo que en buena hora naufragó.

Dicho proyecto, concebido en la administración anterior y que la actual no paró, inmovilizaba el desarrollo aeroportuario del país durante los 20 años de la concesión –mal llamada gestión porque al gestor había que garantizarle su equilibrio financiero necesariamente, tal como se previó en las proyecciones económicas del cartel– incluso contra las consecuencias de la apertura de un nuevo aeropuerto internacional por parte del Gobierno.

Limitaciones. Sin embargo, tal como los propios consultores lo indican, las limitaciones de cantidad que una única pista impone, y el crecimiento previsto de los vuelos, obligaban a que, aun con el proyecto del gestor, a partir del 2010 se racionaran los vuelos en el Santamaría sacando de ahí a la aviación menor (30 por ciento de los movimientos) y que a partir del 2015 se contara con un nuevo aeropuerto internacional, supuestamente en Orotina. Pero aquello resultaba imposible porque el Tobías Bolaños ya está colapsado en su capacidad y esto otro no se podía realizar porque la indemnización al gestor por sus 20 años lo impedía, aparte de que su retribución por una labor de intermediario financiero y de administrador, que no lo ameritaba, se llevaba la mayor parte de los recursos necesarios para construirlo.

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