Opinión

Un hombre justo

Pasión por la justicia, humanidad, brillantez y servicio

Las notas del Duelo de la patria a la salida del funeral de don Rodolfo Piza expresaron mejor que nada el dolor y los sentimientos por su muerte. Nada más apropiado, no solo porque la patria estaba de duelo, sino porque solo la gran música, como esas bellas notas, puede alcanzar ciertas nobles cumbres, en las que don Rodolfo fue señor.

Porque don Rodolfo puso la gran pasión de su vida, el derecho como expresión de la justicia, que la fuerza lógica y la solidez de argumentos de su inteligencia poderosa hacía irresistibles, al servicio de su país y de sus semejantes. Pasión por la justicia, humanidad, brillantez y servicio: esto podría resumir la vida pública de Rodolfo Piza Escalante. Ejemplo que muy pocos dan y que debe servirnos de paradigma.

La Ley general de la administración pública fue su primera gran obra, junto con don Eduardo Ortiz, el otro gran jurista desaparecido y muy amigo suyo. Esta Ley potenció la interpretación finalista y sistémica de la norma, como el eje de la acción administrativa en el estado de derecho, lo que generalmente olvidan administradores codigueros y medrosos, que no saben leer más allá de la literalidad de los artículos. Junto con la Ley general de la jurisdicción contencioso administrativa , obra de ese otro gran jurista y juez que fue don Gonzalo Retana Sandí, ambos cuerpos normativos son el fundamento positivo del moderno derecho administrativo costarricense, al que desde la cátedra, la judicatura, la abogacía, la legislación, y con el ejemplo y estímulo a otros, don Rodolfo contribuyó tanto.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌