Opinión

Tampoco es por chiquiticos

Lo que sufrimos por falta de dirigencia

Recientemente se publicó en esta página el artículo de don Kevin Casas titulado "Chiquiticos" adonde se atribuye a una supuesta "chiquitomanía", inherente a la cultura costarricense, la falta de visión e iniciativa nacionales para aprovechar las oportunidades que nos brinda la nueva realidad mundial.

Este supuesto determinismo cultural, generado por nuestro origen campesino, tímido para asumir riesgos, no se sostiene frente a la evidencia histórica de las reformas liberales del siglo XIX, ni frente a las reformas económicas y sociales del siglo XX. El hecho de que nuestra sociedad haya sido conservadora no le ha impedido ser poco tradicionalistas e impulsar grandes y ambiciosos proyectos como la educación y la salud generalizada, el desarrollo energético y de telefonía, la renovación de cafetales etc., que nos han destacado en el ámbito internacional, como consta en el estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo A la búsqueda del siglo XXI, adonde se compara a nuestro país con Uruguay y Chile. Pero esto ha sucedido cuando se le han presentado al país visiones de futuro congruentes por parte de su clase dirigente.

Estancamiento y atrofia. El problema no está en la cultura, sino en la actual carencia de una clase dirigente, como fue durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX la de los cafetaleros; y en las décadas del 40 y del 50, los sectores profesionales y empresariales que modernizaron el Estado e impulsaron el desarrollo nacional. El problema del actual estancamiento y atrofia institucional es fundamentalmente político. Nuestra clase política y el sector empresarial que la sostiene, no es ya una clase dirigente. Es una clase con proyectos personales o de grupo, frecuentemente a contrapelo del ordenamiento jurídico y los intereses nacionales, que no generan ningún entusiasmo en la población.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌