Opinión

San José, desierto urbano

Éxodo y envejecimiento de la capital

Parece que la ciudad de San José tiene los días contados y se está convirtiendo en un desierto urbano que en las noches se vacía para albergar solo "chapulines", bohemios, prostitutas y turistas. Me refiero, desde luego, a la vieja ciudad de San José, compuesta por los distritos de Carmen, Merced, Hospital y Catedral o, para los no versados en la división distrital, el territorio comprendido entre Los Yoses y la Sabana y entre los barrios Naciones Unidas y México.

La población de la ciudad de San José así definida cayó a 56.000 personas en el censo del 2000, casi la mitad de la que llegó a tener en su apogeo alrededor de 1960, o cerca de la empadronada en el censo de 1927. De mantenerse la tendencia, el último josefino apagará la luz por allí del 2050. El despoblamiento ha sido dramático en el distrito Carmen (barrios Amón, Otoya, Aranjuez, California y Escalante), que ha perdido dos tercios de su población.

La decadencia demográfica de la ciudad comenzó en la década de 1960. Un factor fue la planificación familiar. El tamaño medio del hogar disminuyó de 5,3 personas en 1963 a 3,6 en el 2000. La menor natalidad, empero, no explica el vaciamiento observado (solo explicaría un aumento más lento) ya que en todos estos años la tasa de reproducción ha permanecido por encima del reemplazo generacional de 2,1 hijos por mujer.

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