Opinión

Reforma indispensable

Mejor referendo que cierre de calles

Unos pocos diputados liberacionistas, por motivos que deben ser ventilados públicamente, dieron un serio golpe a la democracia costarricense al impedir, por un voto, que se alcanzara la mayoría calificada necesaria para la reforma constitucional que habilitaba el referendo. De haberse aprobado esta reforma, nuestro país contaría con un mecanismo institucional, que como en las democracias más avanzadas, permite a los ciudadanos pedir la aprobación o derogación de leyes y reformas constitucionales. De hecho, se trataba de un proyecto restringido a ciertos temas, que exige el 5 por ciento de las firmas de todos los ciudadanos inscritos en padrón y solo se podía realizar una vez al año. Pero independientemente de todo esto, se trataba indudablemente de un paso en la dirección correcta para una sana reforma del Estado. Gestaba un mecanismo que permitía, entre otras cosas, canalizar la participación y el descontento popular, como el que se desbordó por las calles a raíz del "combo" del ICE, por los canales institucionales del ordenamiento jurídico en vez de la protesta callejera con bombas lacrimógenas, garrotazos, quema de llantas y cierre de calles.

Hecho insólito. El archivar este proyecto retrasa por tiempo indefinido una reforma indispensable para la evolución sana y ordenada de nuestra democracia. Quienes impidieron la aprobación de esta reforma deben explicar sus motivos. Es hora también de que se expresen todas las organizaciones vivas de sociedad, cámaras, iglesias, asociaciones, cooperativas, universidades, sindicatos y la misma dirección de Liberación Nacional sobre este hecho insólito, que pretende cerrar válvulas de expresión y participación ciudadana. Estamos en un momento de transición histórica, donde la acumulación de tensiones, producto de la rigidez e incapacidad institucional, crece peligrosamente. No se puede dejar pasar en silencio una maniobra que lo que busca es mantener el monopolio de poder de las cúpulas, cerrando caminos institucionales democráticos y poniendo en peligro la estabilidad y el cambio pacífico en el país. Ha llegado la hora de expresar en todos los planos posibles la voluntad que tenemos los ciudadanos de participar activamente en el manejo del timón político nacional, torpedeado actualmente por intereses espurios de grupos politiqueros.

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