Opinión

¿Quién es Carazo bis?

Historias gastadas ya no asustan

Algunos se alarman ante la desaparición del bipartidismo y dicen que aumentará la ingobernabilidad. Otros, también ante el avance incontenible de don Ottón Solís, tratan de alarmar diciendo que es un "Carazo bis".

No es cierta ni una cosa ni la otra. Lo primero porque ni el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) ni el Partido Liberación Nacional (PLN) son partidos sino facciones, según lo demostré en "¿Partidos o facciones?" ( La Nación , 16/12/01) . En todo caso, no son dos facciones, sino una sola bifronte o con dos caras. El PUSC nunca ha sido un partido, sino solo un séquito alrededor de una persona, y ahora responde a los intereses de su clase política; y el PLN hace mucho dejó de ser un partido para transformarse en la facción de los candidatos a diputados y presidente y de poderosos grupos de interés que pescan en el río revuelto. Ambas camarillas son en realidad una sola porque están aliadas y coordinan sus intereses mediante vasos comunicantes, por lo que –esto es lo peor– no son ni siquiera opuestas.

En Costa Rica la política se corrompió porque desde hace mucho dejó de haber sana oposición y así se extinguió también la dinámica esencial para la salud de todo sistema político, partidista o faccioso: la lucha de los opuestos que se cuidan y depuran mutuamente y que, en su afán de competencia, ofrecen lo mejor al electorado. Por eso ahora, pese a un gobierno malo y decepcionante del PUSC, el péndulo no fue al PLN, como sucedía antes, sino al PAC, y –en parte– a una apariencia de oposición en el PUSC, que, tras la figura bonachona de don Abel, oculta a los mismos con lo mismo.

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