Opinión

¿Qué hacer?

Es preciso corregir las deficiencias de calidad, encarando sus causas reales

Los problemas de la educación giran en torno a la calidad –mala– y la población en edad escolar cubierta, insuficiente. Pero, en lo relativo a la mala calidad, la principal causa no es, como se dice, la carencia de medios materiales –lo que sí es válido en lo de la cobertura–, sino el resultado de la instrumentación equivocada, de la concepción pedagógica imperante, buena en sus objetivos, pero mala en el cómo y en sus sistemas, lo que no quiere reconocer –y corregir– el "establishment" responsable de los errores.

Desde que, hace casi 20 años, y en momentos de máxima inversión pública en educación, se midieron sus resultados, así se comprobó. Todas las pruebas posteriores no han hecho mas que confirmarlo. También lo demuestra el caso de los Estados Unidos, de donde se copió lo equivocado, porque es el país desarrollado que más gasta en educación y que peores resultados obtiene.

¿Cuáles procedimientos equivocados? Que con solo métodos, se puede enseñar; que al estudiante no se le puede exigir; que los valores se enseñan con discursos y no con su vivencia como parte del proceso de aprender; que, sin estudio sistemático y esfuerzo, se puede entender el sistema de conceptos que forman las artes y las ciencias. Que por eso se puede destrozar el idioma –bajo el pretexto de la primacía de la comunicación– con lo que se destroza también el pensamiento, porque se piensa con las categorías del idioma y su modo de ordenar, relacionar e interrogar a la realidad. Lo mismo con las ciencias y artes, con cuya disciplina se forma el pensamiento abstracto, con los mismos resultados.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌