Opinión

¿Por qué celulares?

Aquí, con frecuencia, la realidad supera a la imaginación

El dúo ICE-Aresep, actuando en conjunto , en perjuicio del usuario y del país, impone actualmente, por razones puramente oportunistas y demagógicas de imagen, un modelo de comunicación telefónica basado en la telefonía celular, pese a que cada línea cuesta al ICE tres o más veces lo que la línea fija o tradicional y que las tarifas para el cliente son tres veces más caras, lo que llegaría a seis veces si se elimina el actual subsidio a cargo de los usuarios de la telefonía fija.

Para medir la magnitud de este sinsentido, es necesario tomar en cuenta que los Estados Unidos, con amplia penetración de ambos tipos de telefonía, cuenta (1999) con una relación aproximada de un celular por cada dos teléfonos fijos y que en Costa Rica, con la cantidad de celulares por instalar que se ha anunciado, a corto plazo se igualaría a la cantidad de teléfonos fijos instalados. El celular por naturaleza –económica, técnica y de actividad humana– es un teléfono complementario, no regular. No es para sustituir las líneas fijas sino para permitir al usuario comunicación cuando no está en sus centros normales de actividad.

Santos inexistentes. ¿Cuál es la razón de esto? En primer lugar, porque el dúo se sigue persignando con santos ya bajados de los altares por el propio Fondo Monetario Internacional, que otrora los impuso. Y, en segundo lugar, porque probablemente prepara el terreno para un futuro "combo", cuando colapse este esquema de imposible sostenibilidad, ya que sería un pretexto ideal para aducir la incapacidad estatal y reclamar la privatización del servicio.

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