Opinión

¿Popper liberticida?

Rigoberto Stewart se quedó solo con sus condenas "liberticidas"

Juan José Sobrado Ch.

Don Rigoberto Stewart, estimado libertario de quien aprecio su franqueza y espíritu de lucha -necesarios para una buena discusión- me califica de "liberticida, esclavizador, manipulador, etc." ("¡Cuidado con los liberticidas!", pág. 15 del 29 de nov. 96), por hacer la diferencia entre el pensamiento y la manipulación comercial de los instintos, al efecto de pedir la censura de los espectáculos públicos en la forma en que lo prevé actualmente la ley.

El fundamentalismo que exhibe don Rigoberto lo lleva a absolutizar los derechos y a olvidar que no existen aisladamente, sino en una relación orgánica u holística con los derechos de los demás y con los deberes, en que cada elemento no existe por sí mismo, sino como parte de un todo que debe ser armonioso. E igualmente, a dejar de pensar y cuestionar los hechos y la realidad, en búsqueda de la verdad, que es la actitud racional, para reaccionar en su lugar en forma dogmática, con reflejos condicionados -como las tropas de choque- frente a ciertas palabras que simbolizan los demonios de ese estrecho universo. Una de ellas es "censura", a la que se atribuye el sentido político y el contexto del siglo XVIII, pese a que la realidad ahora es otra, y que los enemigos de la libertad disparan desde otras posiciones.

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