Opinión

Pequeños pero grandes

Una experiencia de recuperación ambiental productiva, que trasciende lo local


      
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Una visión de futuro realista, ubicada en la época que vivimos, pero arraigada en los talentos, experiencias y posibilidades locales, es fundamental para integrar el haz de voluntades individuales e impulsar los procesos nacionales de desarrollo. Para lograr esta visión, sin embargo, no basta con leer sobre el desarrollo tecnológico y repetir las experiencias de otros países más avanzados. Es preciso leer nuestra realidad particular, auscultar las mejores prácticas y experiencias creadas por nuestros empresarios y comunidades y aprender a sistematizarlas.

En esta columna he tratado en ocasiones anteriores las experiencias inspiradoras por la búsqueda de la armonía social y ecológica del hotel Punta Islita en Nandayure; también el esfuerzo titánico de don Teodoro Quirós en San Pedro de Pérez Zeledón para construir un beneficio de café que dé uniformidad a la calidad del café de bajura y le permita consolidar nichos de mercado competitivos en Estados Unidos y Japón; también he escrito sobre la experiencia sancarleña de la Zona Económica Especial, donde una comunidad bien organizada ha ido reorientando la acción de las instituciones públicas hacia las necesidades locales, reafirmando la soberanía ciudadana sobre las estructuras estatales.

Proyección mundial. Hoy, quiero llamar la atención sobre una experiencia particularmente importante, no solo para nuestro país, sino para la ecología y la agricultura mundial, desarrollada en Bribrí de Talamanca por el ingeniero Luis Rodríguez Gómez, agricultor de veinte hectáreas y socio de las industrias Agricultura Creativa y Bio Soluciones del Caribe.

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