Opinión

Participación popular

El peor enemigo de la libertad es la ignorancia de las masas

La democracia no es un concurso de simpatía, tampoco un espectáculo de índole electoral, ni una sucesión de movimientos de masas movilizadas por la propaganda. Más allá de tales instrumentos del sistema –que a veces se apoderan del concepto– es la participación real del pueblo en su propio gobierno, principalmente mediante el control de los representantes.

Sin embargo, ¿cómo lograr dicho objetivo, si en contra conspiran las limitaciones de la sociedad de masas y la complejidad de los asuntos públicos modernos? De la superación de estos dos grandes obstáculos depende la vigencia real de la democracia en los tiempos actuales, y con ella de la gobernabilidad, por la participación en las decisiones y la credibilidad del Gobierno.

Muy en particular en Costa Rica, que no ha digerido aún la transformación de la sociedad política en masa y cuyos instrumentos de comunicación de la información no transmiten todo el conocimiento necesario para que el gobierno del pueblo, en este sentido, sea una realidad. Tales son las dos grandes cuestiones que plantea la participación popular, y no las simplezas que normalmene se indican.

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