¿Qué es lo que está pasando en las empresas que las obliga a cambiar con prontitud si no quieren desaparecer? ¿Por qué crece el número de los despidos entre los ejecutivos, gerentes y profesionales? Solo en los Estados Unidos, durante los últimos cinco años se eliminaron, según J. Champy "23.000 empleos gerenciales por mes, 133 por cada hora de trabajo". ¿De qué tipo de cambio estamos hablando? ¿Se trata de un ajuste más o menos profundo, o de una verdadera mutación científico técnica con amplias repercusiones sociales? ¿Es un cambio propio del mundo desarrollado o también nos afecta a nosotros? Esbozaré algunas ideas que contribuyan a responder las preguntas anteriores. Los cambios obedecen a una serie de factores que, conjugados entre sí, perfilan una nueva mutación en la historia de la humanidad, de alcances equivalentes o superiores a los de las revoluciones agrícolas, hace 6.000 años o de la industrial hace 300. Se trata de toda una renovación de la ciencia y la tecnología lideradas por la cibernética.
La innovación de las matrices intercambiables en los procesos de producción en serie "KANGAN" hecha por Toyota generó, gracias al sistema de gestión participativa de la empresa y el "justo a tiempo", la posibilidad de la producción flexible, esto es, diferenciada, según las demandas de cada segmento de mercado, de alta calidad y bajo costo. Antes, cada vez que se variaba el modelo de vehículo, las fábricas debían ser rediseñadas a un alto costo, pues estaban hechas para la producción masiva de productos standard.
Las matrices intercambiables para la elaboración de las piezas de los vehículos hicieron posible la diferenciación de la producción sin tener que desmantelar la fábrica cada vez que se cambiaba de modelo. Pero esta innovación no fue un hecho aislado, se introdujo en un sistema de gestión administrativa de calidad total, donde, a diferencia de la organización "fordista" en la que solo el gerente podía ordenar que se detuviera la línea de montaje, aunque se estuvieran produciendo fallas de calidad, aquí lo podía hacer cualquier unidad técnica menor que detectara el error. También a diferencia del "fordismo", donde los ingenieros definían todo, la velocidad de las fajas de montaje se estableció de común acuerdo con los trabajadores, y se produjeron, sin embargo, más autos, de mejor calidad, menor precio y ajustados a la demanda de los clientes.
Los métodos de gestión tradicionales, basados en el "ordeno y mando", donde las jerarquías eran las que planificaban y resolvían, se volvieron ineficaces en las nuevas condiciones. Las estructuras piramidales de transmisión de información fueron barridas por las microcomputadoras y las exigencias de la gestión moderna. Lo que era posible alcanzar, cuando el trabajo era poco calificado y existía un ejército de reserva dispuesto a ocupar los puestos que quedaron libres, no es viable en las nuevas condiciones que demandan un alto perfil educativo y especialidad técnica. La transferencia electrónica de capitales y de información sobre bienes y servicios en todo el mundo, en condiciones de apertura progresiva de mercados, generaron nuevas exigencias para la competitividad de las empresas. Es preciso, en las nuevas condiciones, por el nivel de especialidad de los trabajadores, ganarse su corazón y mente para que generen ideas, nuevos procesos y productos, que le den capacidad competitiva a la empresa.
Aunque el impacto social de las transformaciones tecnológicas y administrativas se observe con mayor claridad en el mundo desarrollado, en nuestro país, a pesar de persistir importantes nichos tradicionales, se imponen cada vez con mayor fuerza en los sectores globalizados. Nuestros empresarios tienen, no obstante, una dificultad adicional para adecuarse al cambio, pues si bien perciben el impacto de la competencia a través de los productos que llegan, no pueden percibir con la misma facilidad la forma de organización y gestión en que se produjeron esos productos, por estar las fábricas competidoras a miles de kilómetros de distancia. Así, no pudiendo conocer las diferencias en algunos casos son víctimas del derrotismo y venden sus empresas y en otros, traen tecnología pero mantienen las formas tradicionales de gestión.
Las repercusiones de estos cambios no se limitan, desde luego, a las empresas. Afectan a la sociedad en su conjunto incluyendo a las formas de organización y gobierno necesarias para las nuevas relaciones mundiales, pero para analizar el organismo mayor es preciso comprender la naturaleza de las transformaciones en una de sus células básicas: la empresa.