Opinión

Mercadeo y café

Nuestra caficultura debe cambiar su comercialización exterior para sobrevivir

La caficultura nacional, de gran importancia histórica y social, debe cambiar su comercialización exterior y adaptarse a las nuevas circunstancias si quiere sobrevivir. Porque perecerá inevitablemente si, tal como ha hecho hasta ahora, sigue desperdiciando su producto –al vender Chivas Regal a precio de guaro de la Fábrica– en el mercado mundial de productos básicos, sobre todo en este momento crítico, cuando el ingreso de los nuevos productores del sudeste de Asia –que llegaron para quedarse y con una lucha de precios en la que no podemos competir– tiene al precio por debajo del costo de producción.

Debemos entender a la brevedad –porque la necesidad de cambio es urgente, y muy importante para el país en su conjunto– que ya no estamos en el siglo XIX, por lo que no podemos seguir vendiendo " en rieles" para aquel mercado masivo. Y que, por la misma razón que Suiza puede seguir teniendo vacas y lecherías, aunque su nivel de vida –y de salarios– es de los más altos del mundo, porque vende la leche como chocolates y quesos de marca, de alta rentabilidad, para sobrevivir debemos cambiar y vender nuestro café, no como commodity , sino como productos comerciales e industriales y marcas, criaturas de la propaganda y del mercadeo, concebidas y paridas a partir de su calidad y posibilidades de combinación.

Soplar y hacer botellas. En el creciente mercado de los cafés gourmet , floreciente en los países desarrollados, entre sus amplias clases con poder de compra que se quieren distinguir por sus artículos de consumo, casi toda nuestra cosecha podría colocarse a precios varias veces superiores a los del mercado masivo. Pero eso no se logra así no más, ya que no es soplar y hacer botellas: requiere la adición de otro tipo de trabajo, el del empresario audaz, creativo, conocedor del comercio internacional, del mercadeo en los países consumidores, y capaz de adentrarse y entender todas las sutilezas de esos mercados. Esta otra pieza es esencial para multiplicar la productividad de nuestros cafetales, porque ya agotamos la de la fase agrícola y de beneficiado, cuyo producto por sí solo únicamente se puede vender como commodity .

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