Opinión

Los 80 y el movimiento por la paz


      
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Me ha llamado la atención la omisión en las publicaciones universitarias de ciencias sociales de los últimos años, sobre el movimiento social más importante del siglo XX, el de la defensa de la paz en los 80. Importante por el volumen de participación de la gente y sus repercusiones sobre la vida nacional y regional. Recientemente, con ocasión del 20 aniversario de la firma del Tratado de Paz, salió un documental supongo que elaborado por la Casa Presidencial que retoma este importante tema aunque de manera sesgada, concentrando todos los créditos en don Óscar Arias. Sin ánimo de quitarle a don Óscar los méritos que le valieron el premio Nobel, deseo remozar la memoria histórica y destacar el proceso y los principales actores que desencadenaron el proceso.

Desde 1983 era evidente la decisión del Gobierno norteamericano de entonces de intervenir con su ejército en Nicaragua y Centroamérica. Para eso necesitaban un buen pretexto: que Costa Rica fuera “agredida” militarmente por Nicaragua y le pidiera ayuda. Todas las provocaciones se encaminaron en esa dirección y un día sí y otro también la Contra, instalada en nuestro territorio fronterizo, creaba algún tipo de conflicto. Las noticias preparaban a nuestro país para la guerra de manera clara y directa. Frente a esta situación don Manuel Mora Valverde y don José Figueres Ferrer iniciaron gestiones regionales a favor de una salida pacífica de la crisis. Se desplazaron por Centroamérica, el Caribe y Europa buscando aliados y alternativas. Internamente diversos grupos de presión e intelectuales impulsaron el movimiento por la paz en el que participaron los movimientos sindical, comunal y cooperativo .

Defensa de la libre expresión. El 15 de mayo de 1984 se realizó a favor de la paz una de las manifestaciones más grandes, si no la más grande del siglo XX. En 1985 se organizó el Comité de Defensa de la Libre Información (Codeli) liderado entonces por Carmen Naranjo, Elizabeth Odio, Samuel Rovinski y otros destacados intelectuales que empezó una inteligente campaña de cuñas por televisión, denunciando las intenciones bélicas de los EE. UU y destacando los terribles peligros de la guerra. Esta campaña les costó amenazas personales e improperios de tal magnitud a los integrantes del Comité que obligaron a algunos de ellos a retirarse en el mes de diciembre de ese año. Pero se puede decir que habían cumplido su objetivo pues, con sus primeras publicaciones, precipitaron la decisión del candidato Arias en defensa de la paz.

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