Opinión

Licitación y contradictorio

Trámites necesarios e inevitables


      
     | /LA NACIÓN
| /LA NACIÓN

Se afirma a los cuatro vientos, por todos los que normalmente son responsables de las verdaderas causas, que los trámites y procedimientos de la Ley de la contratación administrativa tienen la culpa de que las obras de la administración pública avancen a paso de glaciar. Nada más falso porque no está ahí el problema, sino en lo que explicaremos a continuación.

En primer lugar, la licitación pública tiene que existir necesariamente, así como la apelación ante la Contraloría, no solo por necesidades constitucionales, sino también lógicas porque, por su propia naturaleza, los funcionarios no pueden contratar libremente con los recursos ajenos, como son los públicos, sino mediante un proceso de licitación pública, adonde concurran, en condiciones de igualdad, competencia y transparencia, todos los interesados, de modo que se pueda seleccionar la mejor oferta.

De ahí que no se puede pretender que desaparezca, como en primer lugar se pretende; de manera que los trámites del caso, en tanto tales, son necesarios e inevitables. Lo que sí es evitable e inaceptable es que duren lo que duran.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌