¿Existe algo así como una vía costarricense para el desarrollo? Pienso que sí, si tenemos disposición y sensibilidad para leer los matices que presenta nuestra realidad y no nos limitamos a bajar libros de anaqueles o a importar experiencias externas.
En otros artículos he comentado algunas de las mejores prácticas empresariales e institucionales que he conocido. Ahora quiero añadir a Coopronaranjo R.L., una gran cooperativa de 3 mil productores de café, segundo productor de café de exportación, como un ejemplo por casi cuatro décadas. Una empresa que ha unido, con visión de sostenibilidad, lo económico a lo social y a lo ecológico, que ha sido abierta a los avances tecnológicos, y ha mantenido y mejorado continuamente su capacidad gerencial y competitiva, a pesar de haber pasado por coyunturas sumamente difíciles del mercado internacional. Ha logrado siempre estos objetivos en armonía con lo social, lo cultural y lo ecológico; en otras palabras, por ser una empresa de desarrollo, en el sentido más amplio de la palabra, fortaleciendo así la identidad local y nacional. Se trata de una experiencia que trae a colación el proceso japonés de desarrollo, que supo importar conocimiento y tecnología adaptándola a las condiciones sociales y culturales locales.
Abajo los mitos. El libro de Johnny Mora La vía cooperativa de desarrollo del agro , editado recientemente por la Editorial de la Universidad Nacional, aporta una rica información sobre esa experiencia que se trae abajo varios mitos y nos obliga a reconsiderar algunos conceptos sobre el costarricense. Nos enseña que el campesino meseteño, con visión de globalidad, heredero de las mejores tradiciones de colaboración y cooperación de la fase de colonización de la tierra, pervive todavía en amplias regiones del país y tiene un interés personal bien entendido. En otras palabras, sabe que su futuro e interés como empresario dependen de la unión de los esfuerzos individuales en el procesado del producto y su comercialización, y del bienestar social y ecológico de la comunidad donde vive y actúa en consecuencia con ese interés personal bien entendido.
