Opinión

La inteligencia social

No somos entes aislados, sino miembros de una comunidad interdependiente

"Aquí todos, y no solo unos cuantos, debemos estar bien para trabajar y crecer en paz", me dijo don Alfredo Rodríguez -un hacendado de Monterrey de San Carlos que en el pasado había sido pequeño campesino- al explicarme las razones por las cuales él y otros vecinos, unos con leche, otros con queso, ropa o útiles, ayudaban a la viuda de un peón y cargada de hijos a salir adelante.

Sin ninguna pretensión ni pose de altruismo fingido, me amplió su opinión: "Esos chiquitos, si estudian, van a convertirse en trabajadores decentes; pero, si pasan hambres y miserias, se volverán animalitos salvajes y vendrán a robarse mis terneros".

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌