Opinión

La familia primera educadora

Se olvida que las escuelas complementan lo que se ha empezado en el hogar


      
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La familia que obra según los principios de la rectitud y demás buenos valores humanos proyectará en sus hijos una conducta afín a estos principios. Igualmente una familia que se encuentre debilitada, desintegrada o carente de valores no podrá infundir buenas costumbres en sus retoños.

Si en cualquier situación cotidiana en las que nos encontremos, observamos el comportamiento de algún niño en particular, podemos obtener indicios sobre los valores que pueden estar inculcándosele en su hogar. También podríamos observar algunos antivalores que aprenden de sus casas. Por ejemplo, si vemos que desde pequeños no respetan algo tan sencillo como es el esperar su turno en una fila, ya sea en un restaurante o a la entrada de algún lugar y más bien lo que hacen es colarse sin ninguna vergüenza, podríamos estar enfrente de un niño al que no se le han enseñado, desde su primera escuela, que es su hogar, los principios básicos de convivencia y respeto a los demás.

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