Opinión

“La dictadura de los incisos”

El reglamentismo y la descomposición institucional


      
    /LA NACIÓN
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Cuando los árboles impiden ver el bosque es que se ha perdido la visión de hacia dónde vamos. Es el caso de nuestro Estado, cuyo problema son los crecientes “matorrales” reglamentistas y legales fomentados por intereses creados y mantenidos por las limitaciones en la visión de futuro y de funcionamiento de un sistema institucional. Estos obstáculos entraban y desgastan el quehacer institucional desmoralizando a la ciudadanía cuando ve, por ejemplo, que, como por arte de birlibirloque, un funcionario define que “no pueden registrarse” los bolsos de los adolescentes “para respetar su intimidad” o detener a un delincuente reiterado, aunque se atente contra un derecho fundamental como la seguridad pública.

La realidad le pide al Estado ajustes en su misión y organización, pero, carentes de visión o de interés, los políticos solo atinan crear más reglamentos en nombre de un supuesto control moral que no cambian el anacronismo del sistema. Estas moralinas, en el mejor de los casos, calman temporalmente las inquietudes, pero no resuelven el problema, que vuelve a emerger cada vez con más fuerza, profundizando la crisis del sistema institucional.

Verdadera aberración. Así, los reglamentos y controles previos se llegan a anteponer, en muchos casos, a las misiones constitucionales y a la lógica de las leyes constitutivas de las instituciones. Se olvida de esta manera la razón de ser del sistema, generándose una verdadera aberración legal, en la que los medios se transforman en fines y los propósitos legales y mandamientos constitucionales duermen el sueño de los justos, esperando la renovación del sistema.

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