Opinión

Justicia o caos

No estamos al borde del abismo, pero vamos hacia él

El asesinato de Parmenio Medina pone en juego el sistema de derecho costarricense. La mafia ha lanzado un reto al Estado costarricense y a la población en general. Nos ha dicho sin ambages que ella puede actuar impunemente en nuestro país y que el que se oponga será eliminado. Es decir, nos anuncia la dictadura del terror. Si el Estado no la hace pagar su crimen de manera pronta y ejemplarizante, su autoridad en breve dejará de existir, cundirá la violencia y se habrá privatizado la justicia.

Aunque esto puede parecer exagerado para algunos ticos que seguimos pensando que nacimos vacunados contra la violencia, olvidando que la paz ha sido una conquista ganada con el esfuerzo y las decisiones valientes de generaciones anteriores que cultivaron la justicia social y pública, esto es exactamente lo que sucederá si no se detiene y castiga a los asesinos.

Despertar las conciencias. El libro No nacimos pa’ semilla , de Alonso Salazar, publicado en Colombia por el CINEP en 1990, debe ser conocido en nuestro país para despertar la conciencia sobre la gravedad del problema que estamos viviendo. En él se describe, detalladamente, con grabaciones realizadas a los propios sicarios y a los justicieros locales que surgen para la autodefensa, como la violencia al permanecer impunes los asesinos, por incapacidad gubernamental, rompe el orden público y desata la ley de la selva en los barrios y comunidades. Cada ciudadano debe defenderse por sí mismo u organizarse en bandas. Bandas que terminan siendo tan brutales como las de los mismos sicarios. Debo decir que la lectura de ese libro en 1991 logró provocar en mi vientre la misma sensación de malestar y shock que recibí durante la primera visita que realicé al campo de concentración de Auschwitz, Polonia, en 1966.

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