El cuerpo humano es una magnífica muestra de balance entre centralización y descentralización.
El sistema nervioso, que gobierna el todo, se divide entre el sistema central y el periférico. El central toma las decisiones superiores y regula las emociones básicas; estas últimas, mediante mecanismos parcialmente automáticos.
El periférico se encarga de las funciones metabólicas, del control de los sistemas básicos y de regular las respuestas automáticas o semiautomáticas a los estímulos básicos externos.