Opinión

Impunidad y vasallaje

Los controles ciudadanos obligan a los jerarcas a rendir cuentas

Hace bien La Nación cuando destaca en sus titulares del 29 de diciembre los problemas de impunidad en la compra astronómicamente sobrevaluada del sistema de cómputo en el INS. Es estimulante la acción de la Contraloría en este caso, pero recordemos que es solo la punta del iceberg de un fenómeno de impunidad generalizado, que vemos todos los días: en las calles los autos aparcados en línea amarilla y brincándose los altos y los delincuentes haciendo de las suyas parapetados en normas y procedimientos engorrosos que contravienen el espíritu de las leyes.

Pero esta impunidad generalizada no es una maldición gitana, sino que tiene su causa en la falta de controles ciudadanos efectivos sobre el presidente, los ministros y presidentes ejecutivos y no solo por falta de leyes más rigurosas. No por casualidad, cuando se cae un puente en Lisboa, renuncia el ministro de Transportes; es que prefiere renunciar antes que lo obliguen a hacerlo.

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