Opinión

Imposturas intelectuales

Ningún santón"bateador" y mentiroso queda con cabeza

Alan Sokal, profesor de física de la Universidad de Nueva York, les jugó una mala pasada a los adoradores de formas, apariencias y autoridades. Tal como lo comenté en su oportunidad, le envió a la revista Social Text, santuario del culto, un artículo con deliberadas sandeces matemáticas y físicas, que en la jerga de las pseudociencias humanas o sociales, y de las filosofías posmodernas, y adobado con la pirotecnia verbal y la apariencia de profundidad que acostumbran, pasan por ciencia.

Publicado, y revelada la agarrada "de maje", quedó al descubierto que algunas de las grandes figuras del pensamiento actual, especialmente francés, abusan de la ingenuidad de quienes, creyendo en el argumento de autoridad, abandonan la sólida roca de la razón, y se dejan seducir por oscuridades brillantes y supuestamente profundas.

Alentado por la conmoción que causó, Sokal junto con Jean Bricmont -también profesor de física en la Universidad de Lovania- bajo el apropiado título de Imposturas intelectuales, han publicado un delicioso e irreverente libro, que recoge todo el resto del material y en el que no queda santón bateador y mentiroso con cabeza.

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