Opinión

Hipocresía repudiada

Condiciones para obtener credibilidad

Al caer el comunismo, Vaclav Havel dijo que lo más insoportable de ese régimen no era la represión política o la falta de libertades ni la escasez o la corrupción, sino coexistir con la mentira. Porque, para sobrevivir, todos tenían que callar la verdad y fingir que las cosas no eran como todos sabían sino como decía la propaganda. Al final, saturados de falsedad y de simulación, ya no aguantaban más y no solo anhelaban estallar sino que eso se convirtió en el peor de los tormentos.

Ese mismo fenómeno, que hace ver que el espíritu humano en esencia está construido en torno a la verdad, por mucho que lo rodeen –y a veces lo avasallen– la mentira y la simulación, explica el proceso que ha conducido a las segundas elecciones, que se resolverán en función de él.

Paz y bienestar. Se puede engañar a uno o a muchos durante mucho tiempo, pero no a todos todo el tiempo; solo la verdad conduce a la autenticidad y solo la autenticidad produce la paz y el bienestar espiritual. La verdad al final sale a flote y la mentira termina agarrada en sus trampas. En este caso, hace mucho que los dos partidos tradicionales dejaron de ser partidos y pasaron a ser instrumentos de poder y de provecho personal para quienes los manejan, aunque aparenten lo contrario. Tan cruda verdad, pese a abundante evidencia, tardó en ser aceptada.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌