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¿Un mundo sin religión?

En los tiempos modernos que nos hallamos, mencionar la palabra “religión” aviva una amplia gama de reacciones fundamentadas en las experiencias que a cada quien le tocó vivir en una suerte de trauma, bondad, fanatismo, auxilio o imposición, de cara a un mundo en que muchas veces no valoró su función en un determinado momento histórico o bien, los facultados para regir sus destinos deformaron su imagen como institución.

No es el fin adjetivarla como aquella institución plagada de yerros por una miríada de tórridas normas y ritos, por un fundamentalismo exacerbado o por tantos otros epítetos que es como se mal entiende hoy día a la religión, pero tampoco se debe olvidar el daño causado por todos aquellos que han empleado un estamento religioso para encubrirse, enriquecerse o perpetrar los más atroces delitos, llámense Guerra Santa o Jihad , Inquisición, Enrique VIII, talibanes, pedofilia, Rodrigo de Borja o corrupción financiera dentro de la iglesia misma, entre otros, porque no solo segaron vidas inicuamente, propiciaron traumas emocionales de por vida, rezagaron el quehacer científico, etc. sino que mancillaron un concepto que en el sentido sano, hubiese ordenado mejor las responsabilidades y el buen proceder del hombre.

Etimológicamente, una de las muchas acepciones para la palabra “religión” viene de la composición del prefijo “re”, indicando reiteración más el verbo “ligare”, ligar o amarrar. Entonces “religión” significaría “ligar de nuevo”, lo cual podría entenderse como “unirse nuevamente con el Creador”. Cicerón, preclaro retórico de la república romana, aseveraba muchos años antes de la llegada del Mesías que “no existen pueblos, por más brutos que sean, que no tengan religión”. Así mismo, Lactancio, en siglo IV llegó a afirmar aún de manera estoica que el hombre debía “religarse” a Dios, ya que lo que los unía íntimamente se había roto ( Génesis 3 ), considerando igualmente que es la religión la que produce amor hacia los hombres, porque la hermandad resulta de ser hijos de Dios. Parecieran ser tesis anacrónicas y extemporáneas, no obstante merece ahondar un poco más.

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