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Un día en el metro de San José

El acceso a una estación imaginaria que conecte la Plaza de la Cultura, Museos del Banco Central y la estación de metro.
El acceso a una estación imaginaria que conecte la Plaza de la Cultura, Museos del Banco Central y la estación de metro. Fotomontaje: Daniel Solano
El acceso a una estación imaginaria que conecte la Plaza de la Cultura, Museos del Banco Central y la estación de metro. (Fotomontaje: Daniel Solano)

Hoy, al igual que todos los días, Juan, de 52 años, quien vive en Desamparados y trabaja administrando una tienda de artesanías en Moravia, dejó guardado su automóvil. Él disfruta ahora de poder caminar todas las mañanas acompañando a su hija menor al Colegio Nuestra Señora y luego continuar 200 metros más hasta la estación del metro en el parque. Tras 12 minutos de caminata y dos más de espera, Juan aborda la línea 1, en la que se cruza con gran cantidad de trabajadores de la construcción que van hacia Desamparados. No deja de sorprenderlo la velocidad con que el nuevo transporte urbano está cambiando el paisaje cotidiano. Desde antes de la inauguración del metro, varios desarrolladores están construyendo edificios en ese cantón para empresas atraídas por el alto índice de competitividad de Costa Rica.

“Con este chuzo de tren, uno sí llega volando”, le comenta a Juan un estudiante del Liceo, con quien comparte asiento. En tan solo ocho minutos han pasado por varias estaciones hasta llegar a la intermodal González Víquez, un mall de cinco niveles hacia arriba y tres más hacia abajo en cuyo interior también es posible conectar con el ya totalmente modernizado tren eléctrico. Para Juan resulta sorprendente que en el mall de la estación se hayan podido conservar y ampliar las instalaciones deportivas de Plaza Víquez y que estas coexistan con una enorme cantidad servicios. Tan solo hace una semana Juan vino a topar a esta estación a su sobrina que venía de Miami y prefirió usar el servicio del Incofer para evitar que su tío tuviera que ir hasta el aeropuerto Juan Santamaría. Dicho sea de paso, ahora es posible chequear las valijas desde ahí, tal y como se hace en las principales ciudades del mundo.

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