Foros

Tico comoel gallo pinto… pero kosher

Para el antisemita no hay argumento que valga. Cuando el judío es reservado y procura no llamar la atención, se le acusa de elitista y apátrida que no se mezcla con la población criolla. Pero, cuando se involucra en la cosa pública, es un extranjero que quiere adueñarse de los recursos nacionales para beneficio de su colectividad. Si se preocupa por el agro, tiene algún interés comercial en detrimento del campesino nacional. Y, si no le interesa el agro, es porque el judío es un comerciante sin arraigo ni nexo emocional con la tierra del país donde reside.

Mis cuatro abuelos, como los de la mayoría de los judíos ticos, llegaron a Costa Rica en la década de 1920, con el equipaje que pudieron cargar y con una mano adelante y la otra atrás. Ninguno provenía de dinero ni tenía estudios formales. Tampoco hablaban español, pero traían muchas ganas de aprender y trabajar para sacar a sus familias adelante.

Provengo de una familia privilegiada, que tuvo la suerte de llegar a un país donde encontró respeto, tolerancia, libertad de culto y abundantes oportunidades para desarrollarse en los planos espiritual, profesional, intelectual y económico. Mis abuelos enfrentaron el rechazo de algunos sectores de la población en la efervescencia de la época de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, pasados esos años turbulentos, habiendo llegado la población costarricense a conocer a estos “extraños” y dándose cuenta de que eran personas de bien que a nadie molestaban con sus creencias exóticas, los acogieron como iguales. Diferente suerte corrió la parte de la familia que se quedó en la vieja Europa: murió en el Holocausto nazi.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌