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Sin prensa libre en China: por qué nos afecta

Dado que no está en la naturaleza política de China someter el poder a escrutinio, corresponde a los países receptores redoblar esfuerzos para ejercerlo

Juan Pablo Cardenal, investigador de Cadal. Foto: James G. Y.
Juan Pablo Cardenal, investigador de Cadal. Foto: James G. Y.

Hace semanas, una inspección de trabajo en la planta en construcción de la empresa automovilística china BYD en el estado de Bahía, Brasil, rescató a 163 trabajadores chinos de lo que los inspectores calificaron como “condiciones de esclavitud”.

Entre otras violaciones laborales, las autoridades revelaron que los obreros trabajaban en turnos de hasta 12 horas diarias, más de lo permitido por la legislación brasileña, durante seis —o incluso siete— días a la semana bajo condiciones degradantes y sin seguridad óptima.

La reacción de BYD y de la subsidiaria implicada, Jinjiang Group, fue la habitual en estos casos. Negaron las acusaciones y atribuyeron el escándalo a la intención de “fuerzas extranjeras” de difamar al fabricante y dañar la relación entre China y Brasil.

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